El clima en el ámbito empresario minero, tras el anuncio que la construcción de Pascua-Lama será aún más lenta, no es el mejor y ya analizan las firmas contratistas locales que están vinculadas al proyecto la forma de seguir en pie, y no despedir masivamente al personal, tras casi 10 meses donde fueron desprendiéndose de obreros gradualmente. Algunas empresas están reubicando gente en otras tareas, como por ejemplo las compañías que conforman la UTE de transporte de pasajeros y de carga; mientras que los metalúrgicos, que son de los sectores más golpeados, debieron dejar en la calle a casi el 85% de los obreros pero buscan obras domésticas menores y hasta llegaron a recomendar mano de obra muy calificada para trabajos menores al gigante metalúrgico Haug, que sigue en Lama.
En ese mismo lapso -enero a octubre-, Barrick sacó del proyecto a 6.700 empleados, y ese parate también lo sintieron los proveedores locales de insumos y prestadores de servicio que se las están ingeniando para evitar despedir más personal. Como adelantó ayer DIARIO DE CUYO, todavía el empresariado busca ser convocado por Barrick para entrar a tallar en la inversión de 400 millones de dólares que anunció anteayer la minera para Lama y Veladero.
Las dos cámaras empresarias más fuertes, Casemi y CEPSM, están tratando de contener las quejas y preocupación de sus socios que va desde contratos caídos hasta extensas demoras en los pagos, y que obligó por estas horas a programar reuniones de urgencia (ver aparte).
‘’Todas las empresas habíamos armado inicialmente una estructura de inversión y personal para abril de 2014, que era la fecha original en que se iba a terminar el proyecto. Pero todo cambió y nos impactó muy fuerte, y no se pudo mantener el plantel de gente en algunos casos, por la simple razón que era imposible si el volumen de trabajo es el mínimo’’, explicó el empresario Pedro Ponte, de la UTE de transporte de pasajeros y carga; ambas armadas especialmente para hacer frente a la envergadura de este proyecto. En este rubro, llegaron a trabajar unas 800 personas, y hoy no superan las 600, pero este último número se sostiene a fuerza de que las empresas han incursionado en otros rubros para no despedir más gente, como turismo, traslado de empleados de empresas locales y que dos firmas enviaron unidades y choferes a proyectos mineros del Norte y Sur del país, precisaron.
‘’Hace unos dos meses terminamos los trabajos que habíamos encarado para Lama dos años atrás, de ahí en más se frenó todo. Hoy, de los 450 empleados que entre todos supimos tener quedaran 70, no más’’, graficó Alberto Alonso, integrante de la UTE metalúrgica -la componen 7 firmas locales- y la Cámara Metalúrgica de San Juan. Uno de los talleres tiene suspendidas a casi 230 personas, que no las puede despedir porque no cuenta con fondos para indemnizarlas ni obras a ejecutar a la vista; otro, uno que construyó un enorme predio sobre ruta 40, ya cerró sus puertas.
El escenario es desalentador para la mayoría de las empresas prestadoras, porque también las compañías de servicio más chicas vinculadas a rubros tales como limpieza, gastronomía o vigilancia, entre otros, han sentido el traspié en el ritmo del proyecto. ‘’Menos gente sube al proyecto, y se perjudica desde el empleado o empresario del transporte hasta la persona que da de comer o limpia. Si nada cambia, se irá desafectando gente de manera progresiva’’, apuntó Alejandro Dona, de Casemi.

