La merma del 10% en la cosecha de San Juan -que empujó a la producción total del país apenas un 6% por encima de las cifras del 2009-, el retraso en la vendimia entre 2 y 3 semanas buscando grado, la inesperada "polilla" en viñedos mendocinos, los precios en alza y las demoras administrativas en las exportaciones, son los temas que ocuparán la agenda de la industria en los próximos días. El último ajuste del INV -el tercero desde diciembre-, evidencia que San Juan terminará cosechando un 10% menos de uva con respecto a la del 2009. La pregunta que se hacen los expertos es si esta situación forma parte del ciclo biológico o hay un deterioro en la estructura productiva. Durante el 2010, San Juan tendrá una producción de 534 millones de kilos, con una merma de 36 millones de kilos de uva respecto al pronóstico de febrero. No es un dato menor si observamos los precios de las últimas transacciones, presionados al alza por una cosecha "pobre" y una necesidad de los grandes fraccionadores de abastecerse. Se vienen las semanas fuertes de cosecha en el oasis Este de Mendoza -donde se encuentra más del 55% de la producción total del país-, y la tendencia de precios en los primeros negocios oscilan entre los $0,75 y $0,90 el kilo para las uvas básicas y un piso de $2 el kilo de una buena bonarda o tempranillo. La importación de vinos de Chile que el año pasado fue un recurso para abastecerse de caldos (producto de una magra cosecha 2009), luego del terremoto, parece casi imposible -según datos del país trasandino perdieron 120 millones de litros-.
Las "polillas"
La confirmación desde el SENASA sobre la aparición de la plaga conocida como "polilla del racimo" en viñedos del oasis Norte de Mendoza, preocupó al sector y ha puesto en alerta a todo el sistema fitosanitario del país. Ni más ni menos, cuando el mundo nos mira. Justo cuando la actividad vitivinícola intenta salir del "tirón de oreja" que le propinó el año pasado países de la Unión Europea por el uso de antibióticos no permitidos en algunos vinos de origen argentino -la "Natamicina" encontrados en siete de los 42 vinos argentinos analizados por organismos alemanes-. A fines de diciembre, el INV se comprometió a resolver rápidamente esta situación. Por eso, compró un equipo de alta sensibilidad para detectar el compuesto -costó 500 mil dólares y está en plena instalación, advertían desde el INV- que permitirá trabajar con un límite de cuantificación similar a los equipos utilizados en los laboratorios de control de Alemania. "Hasta tanto, -explicaba el comunicado de prensa por aquellos días-, las muestras se tomarán en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que trabaja con equipos de mayor sensibilidad". Pero parece que la "sensibilidad" de los equipos del INTI no alcanza. Las muestras para exportar, están viajando hasta la provincia de Río Negro donde se encuentra el Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria Agroalimentaria (CIATI AC), que en sus laboratorios se encarga de analizar cada una de esas muestras.
Aquí es donde aparece el reclamo del sector exportador. Para obtener la autorización desde el INV, el trámite está tardando entre 10 y 15 días más de lo que habitualmente se tardaba, lo que retrasa cualquier logística comercial y compromiso asumido con clientes del exterior, explican indignados.
