El granizo y las pestes producidas por la humedad diezmaron la producción de uva e hicieron de este año uno de los más trágicos para el sector vitivinícola, el que estima que el volumen a cosechar será el menor de los últimos 12 años: En 1997 San Juan cosechó 542 millones de kilos de uvas (según cifras oficiales del INV); este año se recolectaron 510 millones de kilos y según los viñateros sólo quedan entre 20 y 40 millones de uva en los parrales (ver infografía), una cifra cercana a la de hace 12 años.
La principal actividad agrícola de San Juan había registrado en el ’97 una cosecha inferior a los 550 millones de kilos, volumen que también fue resultante del factor climático. Los archivos de DIARIO DE CUYO de ese año señalaban altísimas pérdidas por granizo en los principales departamentos productores.
Según los principales referentes del sector, la actual merma repercutirá negativamente en el bolsillo del viñatero, con muchos menos ingresos; y significará una baja en las exportaciones por falta de volumen de vino y mosto. Los más extremistas dijeron que se perderían los mercados internacionales.
"Como esta cosecha no recuerdo ninguna; no encontrará un volumen menor. La última semana registrada por el INV, la semana 13, siempre fue el pico de la cosecha, pero este año dio los mismos índices y eso significa que se va acabando la uva en San Juan. No creo que queden más de 40 millones de kilos para cosechar", dijo Angel Leotta, presidente de la Cámara Vitivinícola.
El vicepresidente de la Federación de Viñateros, Héctor Yanzón, aseguró que "estamos ante una cosecha mínima histórica y con quebranto histórico, los productores no sabemos cómo afrontaremos los trabajos en los parrales porque los valores de producción que tenemos son altísimos. Lo que vamos a hacer es administrar miseria".
Por su parte, Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes (AVI) destacó que en la década del ’70 la provincia llegó a cosechar 1.000 millones de kilos de uva; "pero no me acuerdo de algún año que tuviéramos 500 millones de kilos a bodega, corremos el riesgo de no poder cubrir el volumen de las exportaciones. Pero además, para el viñatero con estos precios bajos, más la baja en la producción, poder trabajar este año será sumamente difícil", dijo Ramos.
Variables
La humedad que dejaron las lluvias y granizo, explicó Leotta, afincaron los hongos en los racimos por lo que perdió granos y peso: En años normales una gamela de uvas comunes pesa unos 20 kilos, pero este año pesaron 16 kilos. "Por suerte las bodegas se han tecnificado, entonces ante una materia prima que no es la óptima pueden lograr un buen producto", aseguró.
Ramos comentó que la situación de las bodegas podría haber sido peor, pero ayudó que muchas variedades de consumo en fresco rotas por el granizo, tuvieran que ser molidas en las bodegas. "Aún así tenemos una merma enorme, llevo toda la vida de viñatero y no recuerdo una cosecha tan mala", repetía Ramos como una letanía. Aseguró que en la provincia casi no queda uva para cosechar.
Desde la Federación de Viñateros salieron a convocar a todos los sectores, gobierno, empresarios, trabajadores, para debatir la actual crisis vitivinícola. "Los productores estamos abiertos a hablar con los gobiernos y el resto de las organizaciones para que, en forma madura y seria, tratemos de desarrollar una política que contenga a todos y tenga una planificación, porque el sector primario no puede seguir siendo la variable de ajuste", dijo Yanzón.

