Buenos Aires, 8 de junio.- El ministro de Economía, Axel Kicillof, indicó que ve "muchas señales optimistas" de cara "al segundo semestre" y anticipó que "será el final de todos los pronósticos catastróficos que decían que en marzo se detonaba una bomba".
"Yo veo muchas señales optimistas con respecto al segundo semestre e incluso el año que viene. Hay muchos factores que están apuntando en esa dirección. Este primer trimestre fue muy intenso en operaciones mediáticas y movimientos financieros, pero al final todos los pronósticos catastróficos, que decían que en marzo detonaba una bomba, ya están superados", indicó Kicillof.
El ministro agregó que "estabilizado el mercado cambiario y monetario, con unos precios que han mostrado una tendencia a una desaceleración muy fuerte con respecto a ese 3,7 con que se empezó el año, ahora empieza a notarse el impacto del aumento de los ingresos reales, el resultado de las paritarias".
"Y a la vez, esta situación de fin de la tormenta anunciada sin que nada ocurriera, me parece que renueva las expectativas de la gente", afirmó Kicillof en una entrevista con el diario Página/12.
En cuanto a la lógica de las corridas y sus hacedores, opinó: "Hablar en Argentina de corridas cambiarias es referirse a una constante histórica. Nosotros identificamos ocho episodios de corridas en estos años, que lo medimos en función de la demanda especulativa de divisas, lo que se conoce también como fuga de capitales. Cada uno de esos episodios fue atacado con distintos instrumentos", sostuvo el funcionario.
Además, prosiguió: "Pero los patrones de comportamiento son bastante similares: empieza cuando una parte de presuntos especialistas, comunicadores asociados a determinados intereses, empiezan a agitar que hay retraso cambiario, que no hay suficientes reservas, que el Gobierno planea una devaluación. Es lo que se denomina profecía autocumplida, pero que consiste en que cuando dicen ´se viene una tormenta´, la gente sale a comprar paraguas. Hay que desconfiar cuando el que lo dice es el que vende el paraguas, y encima está con una manguera".
El titular del Palacio de Hacienda remarcó que "esta vez entre las medidas que se tomaron fue modificar la posibilidad de los bancos de tener una cartera en dólares muy grande, lo cual le baja el interés por el movimiento cambiario!".
"De todas maneras, cuando se produce lo de enero, nosotros identificamos ese intento de una megadevaluación que venía gestándose. Hubo una intervención muy fuerte en el mercado de divisas para estabilizar el tipo de cambio. Se logró una estabilidad muy definida, y a pesar de todos los analistas que aseguraban que iba a ser insostenible, pero nada de eso pasó. ¿Por que? El año pasado habíamos tenido una mala cosecha, además una mala liquidación de la cosecha vinculada con el proceso de inestabilidad financiera", sostuvo Kicillof.
El ministro de Economía agregó que "este año la cosecha viene bien, las liquidaciones también, las ventas al exterior –con la salvedad del sector automotor– vienen bastante bien. Nosotros vemos que la cuestión cambiaria y monetaria está con un horizonte estable. No hay un terreno fértil para intentos desestabilizadores".
Además, precisó que a futuro se abren dos posibilidades para el país: afianzar la independencia económica o reendeudar al país masivamente.
"Yo entiendo que Argentina está en una encrucijada. Voy a dar un dato preciso: nosotros terminamos 2002 con una relación de la deuda de una vez y media la producción de un año de la Argentina. Hoy esa relación no supera el 50 por ciento, si tomamos toda la deuda del Estado. Pero si tomamos la deuda en dólares con privados, es decir sin considerar la deuda con otros organismos del Estado, no llega al 10 por ciento. Es decir, que Argentina está en condiciones de decidir entre dos caminos: afianzar esta independencia económica y seguir apostando a un proceso de reindustrialización y de inclusión social, o con todo este esfuerzo hecho durante estos diez años, aprovechar esa situación para reendeudar al país masivamente, para volver a una política de desindustrialización y apreciación cambiaria (dólar alto), reprimarización del país (centralizada en la producción de materias primas). Bueno, se puede.
"Eso es una propuesta política que aparece, aunque a veces disfrazada o dicha de manera fragmentaria o vergonzante, por quienes encarnan algunos proyectos políticos alternativos", concluyó.
