En un encuentro sin antecedentes los gobernadores de 5 provincias: José Luis Gioja (San Juan); Francisco Pérez (Mendoza), Juan Manuel Urtubey (Salta), Luis Beder Herrera (La Rioja); Jorge Augusto Sapag (Neuquén), el vice de Río Negro, Pedro Pessati; y el ministro de Producción de Catamarca, Raúl Chico; tomaron la decisión política junto con el Ministerio de Agricultura de la Nación y la Jefatura de Gabinete de establecer medidas a corto y mediano plazo para disminuir el excedente de vinos de Argentina, calculado en 300 millones de litros. Para tener una dimensión del volumen en problemas, los 300 millones de litros genéricos que sobran este año equivalen a todo lo que comercializa la provincia de San Juan (interno y exterior) en un año y cuatro meses. Por empezar, en forma inmediata se decidió que se va a convertir la mitad del vino en exceso -150 millones de litros de genéricos o blancos- en alcohol, ya sea para destinarlo a bioetanol o a usos etílicos, y que además se va a prohibir la plantación de nuevos viñedos en el país para evitar la sobreoferta futura. No es todo: también se le otorgarán facultades al INV -vía decreto o ley de necesidad y urgencia- para que pueda bloquear vinos enfermos o en garantía de créditos (unos 100 millones de litros) y cambiar fechas de liberación como forma de regular la oferta en el mercado (ver recuadro); además de refrendar lo ya anunciado, de que se va a incentivar con ayudas en logística interna la exportación de otros 50 millones de litros. ‘’El martes próximo nos volvemos a reunir todos los gobernadores en la Jefatura de Gabinete para definir qué instrumentos y fondos vamos a aplicar para poner en vigencia las medidas, pero lo destacable es que fue una reunión de altísimo nivel político, inédita, porque también es cierto que la última década al menos no se ha producido un problema de exceso de vinos de esta magnitud’’, explicó Gioja. Por su lado, Casamiquela hizo hincapié en ‘trabajar sobre la promoción de exportación sobre la base del valor agregado, ya que esto permite potenciar las economías locales, generar puestos de trabajo y fomentar el arraigo‘; mientras que Capitanich destacó que ‘’una posibilidad es abastecer mercados mediante la promoción de exportaciones’’. Al respecto Gioja agregó que se buscarán instrumentos financieros ágiles ‘’reembolsos logísticos automáticos para poder exportar’’.

Próximo encuentro

Una reunión como la de ayer -denominada Mesa de Trabajo Federal Vitivinícola- volverá a realizarse el próximo 7 de octubre para definir cómo se instrumentarán y financiarán las medidas a corto plazo, que son el incentivo a exportaciones de vinos genéricos y la destilación de vinos y mostos para su transformación en alcoholes y/o bioetanol, además de poner en marcha el observatorio de precios para determinar qué eslabón de la cadena cosecha más renta y redistribuirla.También se definirá cómo se instrumentará la prohibición de plantar nuevos viñedos. La decisión central pasará por quien asumirá el financiamiento, si la Nación sola o si habrá un mix de esfuerzo financiero provincial, ya que la suma necesaria para combatir esta crisis vitivinícola ‘’es importante’’, explicó el Ministro de Producción, Marcelo Alós. Aunque la suma no fue divulgada, hay en juego varios cientos de millones. Por ejemplo los 150 millones de litros de vino que se quieren desnaturalizar significan pagarle al bodeguero a razón de $2,50 por litro, ($375 millones) mientras que el Estado que va a destilarlo podrá recuperar apenas $3.750.000 si lo destila para convertirlo en bioetanol para combustible (recupera $0,25 por litro); o $165 millones si lo hace alcohol etílico (recupera $1,10 por litro). Esta última opción sería imposible de concretar para el volumen pretendido por la falta de estructura suficiente. O sea, con el salvataje se va a perder dinero y en el próximo encuentro se definirá cuánto será, según qué destino se elija; y quién asumirá el costo.