Las heladas del invierno pasado causaron severos daños en 7 mil hectáreas de olivos, concentradas en 25 de Mayo, San Martín, Caucete y parte de 9 de Julio y Sarmiento, al punto que desde el Gobierno provincial y los sectores olivícolas analizaron la posibilidad de reconvertir los cultivos por otros de mayor resistencia.
Sin embargo, un proyecto innovador apunta a fortalecer a los olivos para que enfrenten ese tipo de inclemencias climáticas sin que se deba invertir un sólo peso extra. La investigación del ingeniero sanjuanino Juan Pablo Turchetti, plasmada en una tesis universitaria avalada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), demostró que a través de la reducción de un 25 por ciento del agua de riego para la planta, se produce un resistencia mayor del cultivo frente a las heladas. ‘Se trata de un método simple, que inclusive no le acarrea gastos al productor‘, sostuvo el ingeniero. El dato no es menor teniendo en cuenta que la reconversión de plantaciones acarrea una fuerte inversión.
Turchetti explicó que ensayó con plantas jóvenes, de menos de tres años, que se alimentan a través del sistema de riego por goteo y con dos variedades: Arbequina, que es más tolerante al frío, y Barnea, que es más sensible a las heladas. El joven ingeniero destacó que para arrancar con el plan, en otoño hay que empezar a quitarle un 25 por ciento de riego a la planta para que ingrese en una etapa de endurecimiento, de aclimatación. ‘De esa forma, llegas al frío y la planta está preparada‘, aseguró.
De acuerdo a la tolerancia al frío de la variedad Barnea, el daño letal (es decir, la muerte de la planta) se produce a 7,5 grados bajo cero. Bajo la metodología de reducción de riego, denominado estrés hídrico, la resistencia se estira a los 9,4 grados bajo cero, es decir, hay un incremento de fortaleza de casi 2 grados, resaltó el ingeniero.
Con respecto a la variedad Arbequina, el daño crítico de la planta se lleva a cabo a los 8,9 grados bajo cero. Pero si el cultivo es sometido a ese estrés hídrico, el daño letal se eleva a los 10,1 grados bajo cero. Turchetti remarcó que esos niveles se manejan para las plantas jóvenes, mientras que en las más grandes la tolerancia al frío aumenta.
‘El procedimiento es muy sencillo, Simplemente hay que cortar el riego, hacer que la planta entre en reposo y nada más. No tiene nada de diferente‘, afirmó Turchetti, quien agregó que ‘con este sistema, se realiza un gasto menor y se riega menos‘. El ingeniero aclaró que la aplicación del mecanismo depende de las zonas y de la intensidad de los fríos. En 25 de Mayo, en donde las heladas llegan a los 16 grados bajo cero, ‘no hay planta que resista‘, indicó el especialista.
El proyecto nació como la base de la tesis que Turchetti presentó para recibirse de ingeniero en la Universidad Nacional de San Juan y que contó con la colaboración del ingeniero Facundo Vita y la licenciada Mónica Ruiz, del INTA.

