La implementación del Operativo Mosto en el año 2011 y 2012 fue un acierto ya que por un lado se logró incentivar que parte de la uva no vaya a vino, con lo cual se disminuyeron excedentes y por otro el pequeño productor recibió un precio mínimo y un subsidio para mejorar sus fincas, que por estos tiempos cayó como anillo al dedo.
La medida del Gobierno de San Juan, a través del Ministerio de la Producción y Desarrollo Económico, que conducía por aquel entonces Raúl Benítez, se plasmó con la firma de un convenio con la Cámara Argentina de Exportadores de Mostos que incluyó una serie de medidas como la fijación de un precio mínimo de $0,75 a pagar por el kilo de uvas comunes destinadas a la elaboración de mostos.
Este operativo logró por un lado valorizar la importancia que tiene la producción de mosto para la región y la de mantener la rentabilidad de la cadena productiva, a un precio conveniente para que el sector industrial pueda seguir produciendo y exportando mostos a distintos lugares del mundo.
Con criterio acertado el Gobierno decidió apuntar a un manejo cada vez más racional del agua en las fincas. Por ello a quienes vendieran sus uvas para mostos a ese precio mínimo, recibieron un subsidio de $0,17 por kilo con un límite de 100 mil kilos por productores para que puedan aplicar esos fondos a la mejora de riego en sus propiedades (arreglo de canales, acequias, sifones, compuertas, instalar riego por goteo, reservorios de agua y arreglo de pozos y compra de bombas extractoras de agua subterránea).
Los beneficiarios hasta 10 hectáreas aplicaron todos los fondos con esta finalidad y a los productores con propiedades de hasta 20 hectáreas se les exigió un aporte del 20% del total de la obra a encarar para mejorar el sistema de riego.
Así por el operativo mosto 2011 con los subsidios se pagó el 64% de las obras destinadas para mejorar el riego en finca. Con detalle: el 56,88% de las obras fueron destinadas a mejorar pozos y sus repuestos como a la construcción de nuevos. Sólo el 13,66% fue para la instalación de riego por goteo.
El dinero proviene de los aportes de 50 millones de dólares que el Gobierno Nacional se comprometió para entregar al sector de la vitivinicultura en acuerdo con la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) a través de su Plan Estratégico Vitivinícola 2020.
El incentivo se pagó en categorías regidas por superficie cultivada: productores de hasta 5 hectáreas, el 100% del monto de la obra con un tope de 17.000. Entre 5 y 10 hectáreas, el 90% del monto de la obra con un tope de 17.000. Entre 10 y 20 hectáreas, el 80% del monto de la obra con un tope de 17.000.
Los pagos se realizaron previa aprobación de un comité integrado por funcionarios del Ministerio de la Producción, INV, Agricultura Familiar y el INTA.
En el año 2011 el operativo mosto totalizó una inversión de $15.794.755 con un excedente de $4.179.290 aportado por los productores. Para este año el Ministerio que conduce Marcelo Alós destinará $13.386.654 millones de pesos para el pago de los subsidios, un millón y medio más que en el operativo mosto 2011.
Pero realizó cambios. Además del riego, se podrá destinar fondos a la mejora de estructuras de conducción y compra de insumos. Los productores que reciban de pago por parte de las bodegas 0,95 por cada kilo de uva, recibirán un aporte no reintegrable de $0,15 por cada kilo. El productor debe destinar el 50% del monto a la compra de insumos y el resto a obras de mejoras en las fincas. Los viñateros que se asociaron recibirán un valor mayor como incentivo que es de $0,18 por kilo. De las 1.264 solicitudes presentadas a la fecha se les ha pagado a 220 productores la suma de 2.777.996 pesos y aún resta camino.

