El gobernador José Luis Gioja, que en Mendoza guarda imagen de liderazgo regional y buena gestión ante Olivos para conseguir obras para San Juan, no puede remar por su compañero Celso Jaque. Por el contrario, su descrédito está en la militancia K sin buenos resultados aparentes. Es que la Promoción Industrial y la Minería se han cruzado en el camino de ambos como escollos entre familias. Las cámaras empresariales, la oposición y buena parte de los medios de comunicación, le "facturan" a Jaque haber renunciado al juicio que le hizo a la Nación, cuando apareció el decreto presidencial -tachado aquí como inconstitucional- con el que Cristina renovó la Promoción en el vecindario del Norte. Para colmo, Jaque dio como excusa para la renuncia al recurso, haber conseguido un nuevo acuerdo regional y un nuevo decreto presidencial que nunca apareció, y que supuestamente extendía los beneficios a departamentos aledaños a San Juan.

Por otra parte, hay otro tema que los entrelaza. Al revés de Gioja, a Jaque la minería lo complica. Aquí en Mendoza el ambientalismo verde generó duro cuestionamiento a la extracción a cielo abierto y con substancias químicas y consiguió en tiempos de Cobos la denominada "Ley Antiminera". Se aceptó Sales de Potasio en Malargüe -de la Vale, brasileña-, pero aún hay dura resistencia de ONGs y de la oposición al Proyecto San Jorge, de cobre, en Uspallata, muy cerca del límite con San Juan y demorado en la Legislatura. La semana pasada aquí se erizaron varias pieles: Fue cuando Gioja invitó a los canadienses de la Coro Mining, a cargo de San Jorge; a invertir en nuevos emprendimientos en San Juan. Fue desmentido, pero se leyó como una propuesta para que los de la Coro Mining levantaran la propuesta en Uspallata y hurgaran en vetas de Calingasta.

Antes del invierno, todo parecía centrado en una disputa bipolar y simple, pensando en las urnas de octubre. Que si Cristina vería la bandera a cuadros en primera vuelta o si tendría que afrontar el escollo del segundo round, impensable para la Rosada. Pero en Mendoza se consolida una atracción especial, muy diferente a las expectativas de Gioja en San Juan, que aquí se lo supone sin complicaciones en las pretensiones de re-re.

EN MENDOZA

Es que en el panorama electoral mendocino sigue firme una incógnita íntimamente ligada -más que a las candidaturas locales- a la succión que CFK y Alfonsín jugarán finalmente en el sprint final del 24 de octubre, sobre las dos fórmulas principales del PJ kirchnerista y de la UCR, que aspiran a renovar la conducción del Barrio Cívico y que lideran por lejos los sondeos previos. Ocurre que si se mide la fórmula radical -Roberto Iglesias, ex gobernador en los tiempos del helicóptero de De la Rúa y la plaza incendiada, a quien acompañará un veterano ex vicegobernador Juan Carlos Jaliff, que supo presidir también el INV-, contra el binomio justicialista del kirchnerismo -Francisco "Paco" Pérez y Carlos Ciurca, ambos ex ministros de Celso Jaque-, la respuesta no deja dudas: Los radicales van en punta por varios cuerpos, porque ni Pérez ni su gestor político, Celso Jaque, han podido reponer un lastre de cierto descrédito en la gestión. Sobre todo les imputan -y en Mendoza es un problema serio- "obsecuencia con la Rosada sin resultados útiles para la provincia". La promoción industrial entra en la cuenta. A Iglesias, en cambio, le han perdonado los graves problemas vividos durante la crisis 2001-2002, cuando tuvo que inventar un papel-moneda (el Petrom) y soportar sucesivas crisis de inseguridad. Un último sondeo de la tendencia nacional de la intención de voto en Mendoza, pone a Cristina, por lejos arriba (más del 40%) y abajo -también lejos- Rodriguez Saá con el 17%, Alfonsín que araña el 10% y Binner con el 3 %.

El cuadro, sin embargo, se da vuelta cuando se cuelgan las fórmulas nacionales: Cristina -aún luego del resultado en Capital y en Santa Fe- revierte la cuestión y pone a Pérez-Ciurca al frente de los sondeos previos, también por varios cuerpos. Es que la UCR local carga con una mochila todavía pesada: Ricardo Alfonsín, "El Hijo" no convence para el liderazgo y conducción del país. En lugar de potenciar a Iglesias, termina empujándolo para abajo. Al menos, hasta este domingo de las internas parciales, que sin embargo podrían polarizar la fuerza del rival de Cristina en octubre.