Con los callejones prácticamente oreados tras las lluvias, esta semana se empezará a ver un movimiento más importante en las fincas porque se empezará a recoger el fuerte de la vendimia local, las uvas comunes. Pero a pesar que se especulaba que con la merma -en orden al 30%- se podía elevar el precio de la gamela, lo cierto es que arrancó bajo, apenas un 15% más que un año atrás. En rigor, al cosechador le quedará en el bolsillo no más 3,50 pesos, aunque esta temporada para llenar el tacho deba -con los parrales flacos de racimos- deban caminar bastante. Eso sí, en la medida que la mano de obra falte, dicen que el valor subirá.
Aún no hay un parámetro ‘’oficial’’, ya que en la paritaria vitivinícola el tema no se tocó y hasta ahora sólo se discutió el sueldo de obreros de viña y bodega. Esta situación obliga a que en cada finca se pacte el precio; y es probable que el acuerdo llegue una vez terminada la vendimia, por lo que sólo servirá para definir las cargas sociales.
Desde el Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA) están viendo de reojo esta situación, en virtud que tenían esperanza de que en esta campaña la remuneración sea mejor: ‘’Están dadas las condiciones para que el precio sea otro. Como están los parrales, un cosechador tiene que hacer más esfuerzo para completar un tacho’’, comentó Isidoro Bustos, titular de SOEVA San Martín. Otro es el ánimo en el sector empresario, a la espera que se acomode el precio de las uvas comunes que, por intervención del Gobierno, apenas supera los 2 pesos. ‘’cada viñatero va a pagar lo que pueda. El precio va a depender de la carga de uva que haya en cada finca’’, dijo el presidente de la Asociación de Viñateros, Juan José Ramos

