Las marcas de restaurantes gastronómicos que son reconocidas a nivel nacional son el nuevo blanco de los inversionistas. Es que si bien se necesita una buena suma de dinero para dar el primer paso con su local, los propietarios explican que es más seguro obtener éxito si se trabaja con una firma que los clientes conozcan previamente. Esto hizo que desde fines de octubre del 2014 hasta la fecha obtuvieran su primer representante en la provincia 6 restaurantes destacados y una heladería. Es decir de las 10 franquicias que hay actualmente en el Gran San Juan, el 70% se instaló en los últimos 14 meses y medio.

Esto hace que si se recuerdan las salidas a comer de los sanjuaninos en septiembre del 2014 no se encontrarán eventos en lugares como Betos, Gourmet, Chia (Grimit), Itamae, Johnny B. Good, Glups, o bien en Questa Pizza que abrió esta semana. Sin embargo para ese entonces sí se podía decir que irían a cenar a Mc Donnalds en el Patio Alvear. También ya se podía tomar un helado en Grido, una de las franquicias que más se expandió. Otro que ya se había sumado para ese momento era el local de bebidas Go Bar. Así queda graficado el salto que dieron las franquicias en San Juan. Hay que dejar en claro que no son las marcas las que eligen las provincias. Por el contrario, son los sanjuaninos quienes insisten, negocian y hasta buscan el mejor punto para lograr cerrar el negocio con los empresarios.

Uno de los ejemplos de insistencia es Rodrigo González Della Motta, quien habló con los propietarios de un firma de ‘fast good‘. Cuando creyó que estaba todo listo por haber recibido las capacitaciones correspondientes, los empresarios apretaron el freno. Es que le dijeron que no confiaban en que San Juan fuese un lugar donde funcionaría su estilo de servicio (de ensaladas, sushi y sandwich) y luego de negociar llegaron a un acuerdo: podría aplicar la imagen, los mismos platos y la misma carta de menú pero no el nombre. ‘Tenían miedo a que me fuera mal y la marca se quemara, por eso yo lo bauticé Chia, pero con los conocimientos que me brindaron‘, dijo el representante. Esto le permitió a González Della Motta poder variar en la carta sin que le trajera problemas con la firma, ‘por ejemplo hacemos más ensaladas de hojas verdes que es lo que más piden los sanjuaninos y no tantas pastas frías como en otros lados‘, explicó el joven emprendedor.

Es que una de las condiciones que deben cumplir al contratar una franquicia es la de respetar los mismos proveedores que el resto de los locales en Argentina. ‘Eso a veces hace que no podamos inventar platos típicos como sí hacemos en otro restaurant que es nuestro‘, dijo Mauro Novelli, uno de los propietarios de la franquicia Johny B. Good. Sin embargo lo que para algunos resulta un inconveniente, para otros es la ventaja de haber contratado una franquicia: ‘Nos ahorramos tiempo porque los dos dueños trabajamos en yacimientos mineros y no podemos estar pendientes de los proveedores‘, expresó Aníbal Ontiveros, desde Itamae (fusión nikkei).