En la puerta del restaurado Salón de la Mujer, en la Casa Rosada, tres miembros de la COVIAR saludaron a Cristina Kirchner. Había terminado la ceremonia en la que el gobierno nacional -ante todos los gobernadores vitivinícolas y unos 300 productores- firmó el decreto de sub ejecución del préstamo de 50 millones de dólares para asociar viñateros pyme a sus cadenas bodegueras y la instrumentación de la derivación del 2,5 % de las retenciones a esos fines. "Señora, tenemos que recuperar el consumo de vinos y promover nuestras exportaciones. De lo contrario, si se nos sigue cayendo el consumo todos los esfuerzos de integración y superación de los pequeños productores será inútil", le plantearon José Zucardi, José Molina y Pablo Asens, hombres de la Corporación del vino.
Ya antes -la semana pasada- le pidieron a Débora Giorgi -ministra de la Producción- derivar unos 20 millones de pesos del total del descuento de las retenciones exportadoras (que se estima rondarán los 54 millones de pesos), invirtiéndolo directamente en promover el consumo en el mercado interno e insistir en la promoción exterior. En realidad venían de un "no" rotundo de la delgada ministra. Pero, para sorpresa de los testigos junto a la puerta del salón, la presidenta detuvo sus pasos y se interesó: "¿Y ustedes cuánto pondrían en eso?", les preguntó a sus interlocutores. Zucardi, rápido, explicó que la industria "pone" en la COVIAR (y a través de ella a la promoción interna y externa alrededor de 18 o 20 millones de pesos anualmente) y le detalló la tarea promotora que desarrolla la Corporación desde hace 4 años. "Bien. Entonces algo tenemos que hacer…!", les respondió la mandataria mirando a la Giorgi. En los hechos, la ministra tomó nota y luego acordaría "aplicar recursos de las retenciones a la promoción, pero en base a proyectos concretos tanto interna como externa". Los gobernadores regionales, José Luis Gioja, Celso Jaque, Luis Beder Herrera y Jorge Saiz, hicieron presión política permanente, coordinados con el lobby de la Corporación.
Para mejor, ahí mismo los vitivinícolas supieron que el decreto reglamentario de la Ley de Protección contra el Alcoholismo, en los hechos deja afuera al vino de las prohibiciones tan temidas a la hora de publicitar el consumo moderado. La COVIAR y el Fondo Vitivinícola habían bregado duro con los hombres de la batalla contra el alcoholismo, explicándole que toda la promoción del vino no está dirigida a los excesos de otras propuestas alcohólicas, sino al consumo familiar, en las comidas y directamente apuntado a la moderación y los afectos.
La ceremonia en el Salón de la Mujer -transmitida por la TV oficial a todo el país- había incluido la puesta en marcha en términos concretos, del Proyecto Integración de pequeños viñateros a la bodega a la que le proveen sus uvas, mostos o vinos, con contratos a 10 años y asistencia técnica para cada proyecto de asociación. Son 50 millones de dólares que el BID internacional presta a la Nación y esta a su vez, decreta su subejecución (la puesta en práctica) a la Corporación, que ya tiene en acción a una comisión específica.
Si se suman hechos y se miden las circunstancias, no son pocos los logros de la vitivinicultura en estos tiempos. Es evidente, es el peso institucional que hace valer la mesa integrada pública no estatal de la COVIAR (que en la propia Rosada suelen destacar como ejemplo estratégico de la propia producción e industria) y en la que están sentados los gobiernos y los productores. Cristina Kirchner y los gobernadores que asistieron al Salón de la Mujer, pusieron en valor, precisamente, esta capacidad asociativa en diseñar una estrategia regional y poner recursos para la financiación de las propuestas de superación del sector.
