El municipio de Calingasta ya tiene los 147.000 pesos para levantar una pequeña fábrica de calvados, una bebida licorosa a base de manzana que fue furor en el departamento y que traspasó las fronteras de la provincia entre 1940 y 1990, año en que se dejó de producir. Este mes pretenden instalar los equipos, pero la elaboración y posterior embotellado, dicen que comenzará recién en marzo del año que viene. Con esto quieren que, en parte, se frene la caída de la superficie cultivada con manzanas, que retrocedió en orden al 30% en el último quinquenio y que hoy no supera las 392 hectáreas.
‘’Nuestra intención pasa por poner otra vez en consideración de la gente este producto que hizo a Calingasta tan famosa. Y por otro lado, es darle valor agregado a la manzana, que casi toda hoy se va a granel. Va a ser un establecimiento del tipo artesanal, pero no por eso menos importante’’, explicó Horacio Rubilar, director de Asuntos Agropecuarios municipal.
Si bien el dinero llegó de una fuente estatal, la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación, la administración de esta fábrica artesanal quedará en manos de un privado, el productor de manzanas Carlos Espejo, que lo buscaron desde el municipio por tratarse de un hombre con ‘’mucha experiencia’’ en el rubro, explicó el funcionario.
También aprenderán sobre la elaboración de este tradicional producto los alumnos de la Escuela Agrotécnica Jesús de la Buena Esperanza.
La marca ‘Calvados de Calingasta’, tal como salió al mercado el producto que comenzó a elaborar en la década del ‘40 el propio caudillo Aldo Cantoni (ver historia…) en aquel departamento, y que luego siguieron sus descendientes, se colocó como etiqueta elite hasta en góndolas europeas e incluso todavía por internet venden algunas botellas (hasta en 500 pesos).
La fábrica se levantará en Barreal -en un principio se barajó la posibilidad de ubicarla en Tamberías- y tendrá una capacidad estimada de 3.000 litros. El proyecto original era montar una planta que permita producir un mayor volumen, pero al momento de gestionar los fondos se redujeron los montos, pero igual desde el municipio decidieron mantener en pie el proyecto. ‘’Nuestra idea es ahora en julio colocar las máquinas, probarlas y para la próxima cosecha de manzanas salir con el calvado, algo especial vamos a preparar para el lanzamiento’’, precisó Rubilar. Todavía no saben cuál será el nombre comercial que tendrá.
Armado del proyecto:
El camino hasta ver la luz esta fábrica de calvado fue largo y, lo más curioso, es que comenzó como una simple idea y que de a poco fue tomando forma. El proyecto llegó a oídos de la secretaria de Agricultura Familiar de la Nación, Carla Campos Bilbao, quien desde un principio se mostró interesada. Tras cartón, llegó un enviado de esa repartición para conocer de primera mano el plan y luego se confirmó el desembolso del dinero.

