‘’Camine señora, camine’’. La popular frase de Lita de Lázzari -presidenta de la Unión Amas de Casa- que se las repetía una y otra vez a las mujeres en épocas donde la economía estaba convulsionada, toma cada vez más vigor con la inflación. En este sentido, para estas Pascuas salir del tradicional circuito de pescaderías capitalinas permite ahorrar hasta un 21% y, a decir de los comerciantes, no resignar en calidad. Un dato clave, es que en los negocios de los barrios periféricos a la Ciudad el aumento interanual alcanzó el 20%, mientras que en los otros locales trepó al 31,4%, siendo el más alto que se tenga registros desde el año 2007, según el archivo de DIARIO DE CUYO. De todas maneras, en todos los comercios coinciden que más cercano a la Semana Santa el precio se puede llegar a ‘’ajustar entre 3 y 4 pesos más del valor actual’’.
La diferencia no sólo se da en el más popular de los pescados, el filet de merluza, que en un lado se consigue a 38 pesos y en el otro a 46 pesos, sino también en otros que tienen mucha salida en los negocios locales. En el caso de los cornalitos, la diferencia es de 41,90 a 48 pesos, o sea un 14,5%; o en la merluza entera (limpia) que en barrios fuera de la Capital cuesta 30 pesos y en los negocios tradicionales 36 pesos, ahorrando un 20% y el calamar entero que, caminando un poco, se puede encontrar en 37,90 pesos, ya que de otra manera el valor es de 45 pesos en la Ciudad. Con otros productos se da un fenómeno parecido, pero reconocen los empresarios que no con una brecha tan pronunciada.
Según los empresarios locales, el aumento del pescado ‘’era lógico’’ porque el gasto en combustible en los últimos meses se multiplicó, ya que explicaron que para un solo viaje al mar en busca de un buen volumen de mercadería deben tener 500.000 pesos. Esto obligó a las pescaderías locales a asegurarse -con envíos tempraneros- que no les faltará producto para cubrir la demanda. Pero, ¿por qué unos trasladan al precio final todo el esquema de costos y otros no?
‘’Los barcos pagan un costo muy alto por moverse del puerto y es por eso que luego trasladan a sus precios esa inversión, y nosotros somos el último eslabón por lo que no podemos absorberlo. Ojo, si sobre la fecha esto no cambia, va a aumentar un poco más. Uno hace muchos años que trabaja en esto y la gente sabe que consigue buena mercadería’’, contó el empresario José Antonio ‘Pepe’ Prividera. ‘’El precio que hoy tiene el pescado es, ni más ni menos, el que permite sostener el negocio de los barcos y de toda la cadena’’, explicaron desde Gallerano Hnos. Esto es lo que dicen en dos de las pescaderías más tradicionales de San Juan, pero no así en los negocios de la periferia: ‘’Tenemos una cola de gente casi todos estos días, y tenemos calidad y precio para ofrecer; la clave está en el volumen que se vende’’, contestó Laura Herrera, de la pescadería rawsina La Costa. ‘’Nosotros vendemos a un precio razonable, tenemos nuestra rentabilidad sin tener que aumentar mucho el pescado’’, contó por lo bajo un comerciante del rubro de Chimbas.
Empanadas, por la nubes
Otra de las debilidades de los sanjuaninos está con precios altos, que -de piso- son 40% más que un año atrás. La docena de empanadas de atún cuesta entre 65 y 70 pesos, las de mariscos en 70 pesos y la de choclos, en 60 pesos. Más barato, las de verdura, en 45 o 50 pesos, explicaron desde los negocios Las Gringas, La Negrita Simona y Don Zoilo. En promedio, la docena subió entre 20 y 25 pesos en los últimos 12 meses. ‘’La harina subió muchísimo, todo el relleno, ya sea pescado o verduras, se fue por las nubes. Pero en general la gente para esta época se da un gustito y compra empanadas de vigilia’’, explicó Viviana, de Las Gringas.

