Las playas de combustible de la provincia cada vez se ven más concurridas, ante esta situación uno puede pensar que es un buen negocio y que deja ingresos importantes, pero los dueños dicen que es poco rentable y que la gente se acumula porque cada vez hay menos lugares donde cargar nafta. Actualmente, hay un total de 85 estaciones de servicio en todo San Juan, lo que representa un 78% de las 97 que estaban instaladas en el 2010, según datos que brindaron desde la Cámara de Expendedores de Combustibles. “La ganancia que tiene un dueño de estaciones de servicio no es para todas las compañías por igual, pero lo que sí es parejo es que ganan centavos por cada litro que venden, es insignificante y bajo para las estructuras que uno mueve y los gastos que uno tiene que afrontar en este negocio”, aseguró Analía Salguero, presidente de la Cámara. El cierre de cada comercio significa puestos de trabajo que se caen y las 12 estaciones que cerraron obligaron a 90 trabajadores de las playas de cargas y de los servicompras a salir a reubicarse en otras firmas o a buscar empleo en un nuevo rubro, dijo Víctor Menéndez, delegado de San Juan del Sindicato Unión Obreros de Estaciones de Servicio.

“El motivo fundamental es la baja rentabilidad, si no venden mucho volumen no les conviene, porque es mucho personal, necesitas 12 ó 10 empleados, las 24 horas de todos los días del año”, confió Analía Salguero. Otra complicación que han atravesado en estos últimos años los empresarios que apuestan a la venta de nafta ha sido conseguir un convenio con una firma nacional para que sea proveedora de su empresa. Al llegar a un acuerdo, abren con bandera propia y tienen mayor demora para comprar el producto. “A los que no tienen bandera se les complica más conseguir el combustible y revenderlo no resulta un buen negocio. También hay algunos casos que no siguen porque no cumplen con algunas normas de seguridad”, aseguró Menéndez. Este impacto se sintió de diferente manera en 6 departamentos sanjuaninos, pero los más afectados fueron los rawsinos, que han tenido una disminución de 4 comercios en los últimos 5 años. El segundo es Capital, con 3 estaciones de servicio menos y completan el 12 por ciento de disminuciones Calingasta, Caucete y Pocito con un cierre en cada una de estas localidades.

En donde hay más puntos de venta de combustible es en Capital, que hay 25 puestos, de los 28 que tenía en 2015. Lo llamativo es que todavía hay distritos que no cuentan con ninguna estación, como sucede en Ullum y Zonda.