Adriana Martignoni es una cordobesa de 63 años que, tras casarse con un sanjuanino, se mudó a esta provincia en la que terminó convirtiéndose en una empresaria exitosa, pese a las adversidades. 

En el terrible año 2001, en plena crisis económica y luego de que cerró la compañía en la que trabajaba, fundó BioAsis, una empresa especializada en desarrollar procesos industriales de lavandería, para el área de salud. Además, se sumó a la Unión Industrial de San Juan para seguir aprendiendo y compartiendo experiencias.

"Las épocas de crisis también son épocas de oportunidades. En el 2001 tenía que optar por bajar los brazos o enfrentar el mundo. Elegí lo último por este tesón y valentía que tenemos las mujeres. Y como soy una mujer de acción, en el 2003 ingresé a la Unión Industrial de San Juan, invitada por la entonces presidenta Adriana Marino. Y desde entonces conseguí varios logros. Uno de ellos fue fundar el Departamento Mujer para incentivar la incorporación de las mujeres a la actividad industrial. Hoy ocupo la vicepresidencia, pero mantengo ese mismo objetivo", contó la dirigente.

En cuanto a las dificultades, Adriana sostuvo que lo más difícil fue adaptarse a trabajar entre hombres mucho mayores que ella cuando inició la empresa. Recuerda que por su poca experiencia, cometía algunos errores como llamar mapas a los planos, algo que terminó convirtiéndose en una anécdota que le recuerda que siempre es tiempo de aprender.

"Estoy en edad de jubilarme, pero no quiero hacerlo porque me siento con mucha vitalidad para seguir trabajando y aportando a la empresa y a la sociedad lo mucho que aprendí", sostuvo.

 

 

> LAURA ECHEGARAY

Protesorera UISJ

 

  • De pie ante las adversidades

 

Fortalecerse y aprender a ponerse de pie para seguir luchando es la enseñanza que a Laura Echegaray le dejó su participación en la actividad industrial. Con 39 años, supo sacar adelante a Salyclor, la empresa familiar que fundó su padre y que ella aún dirige junto a su hermana y su madre; y además es protesorera de la Unión Industrial de San Juan.

Si bien ambos trabajos le restan tiempo para compartir con su familia, dijo que no se arrepiente de continuar en el mundo empresarial porque de él aprendió a enfrentar y tratar de resolver cualquier adversidad.

"En el año 2013 falleció mi papá, se nos prendió fuego la fábrica, chocamos la única movilidad que teníamos y perdimos el contrato con OSSE, que nos compraba el 90% de la producción de cloro. Todo eso sucedió en el transcurso de apenas seis meses. A pesar de todo, decidí ponerle el pecho al asunto porque mi papá nos heredó el amor por el trabajo y por generar empleo, y cuando tenés eso como una pasión, todo resulta más fácil", contó la empresaria.

Tras recuperar su emprendimiento, Laura ingresó al grupo de jóvenes de la UISJ donde estuvo trabajando por un par de años. Actualmente es la protesorera de esta institución y sigue al frente de su empresa, pese al poco tiempo que le queda disponible para compartir con su pareja y dos hijos. "A veces no es fácil mantener todas las actividades. Estar en la Unión es dedicarle menos tiempo a tu gente o a tu trabajo, pero el fin justifica los medios. Acá nadie trabaja para el bien de su propia empresa, sino para el de todas las empresas de la provincia. Se trata de ponerle muchas pilas y de trabajar duro para hacer fuerte la industria en San Juan, con la participación de hombres y mujeres", aseguró.

 

 

> GABRIELA CARRANZA 

Vicepresidenta 4ta UISJ

 

  • Un largo camino recorrido

 

Gabriela Carranza tiene 46 años y dedicó más de la mitad de su vida al trabajo empresarial. Desde muy joven comenzó a interiorizarse sobre el funcionamiento de Broker Andino SRL, la empresa de seguros que fundó su padre en la década de 1970. Pero fue recién hace 12 años que se incorporó en la parte directiva de la misma y actualmente también es una de las socias.

Casi al mismo tiempo, se incorporó a la UISJ para comenzar a trabajar en el apoyo de las instituciones que buscan fortalecer la actividad industrial privada.

Primero se incorporó al Departamento Mujer para tener una mayor participación activa en la puesta en marcha de las medidas que impulsaban la incorporación femenina a la actividad industrial. Luego fue miembro del directorio y llegó a ser una de las vicepresidentes de la institución, cargo que desempeña actualmente. 

"Ha sido un largo camino para llegar a donde estoy ahora. Creo que obtuve este puesto por mi capacidad y la perseverancia de seguir para lograr la equidad de género en el sector industrial. Yo viví esta parte en la empresa familiar, donde también tuve que abrirme camino para participar, y quise transmitir mi experiencia a otras mujeres para que se animen a iniciar o dirigir una empresa. No es algo imposible, sobre todo porque no es difícil lograr que un equipo heterogéneo compuesto por hombres y mujeres trabaje efectivamente, sin rivalidades y poniendo lo mejor de sí para lograr el bien común", sostuvo la mujer. 

Para describir el espíritu de cómo es avanzar incluyendo a todos, la empresaria describió que "actualmente la UISJ está integrada por jóvenes, mayores, hombres y mujeres porque cada grupo tiene capacidades diferentes y hace un aporte distinto desde su óptica, y es de inteligentes saber aprovecharlo".