La inspiración de dos jóvenes emprendedores sanjuaninos nació casi en el momento menos pensado: una siesta de febrero, jornada tórrida, pleno centro y nadie en la calle. Ese día, allá por el 2010, nació el almacén de diseño ‘Dos Gatos Locos’, en lo que hasta ese momento era el lugar de estudio y que se convertiría en un sitio pensado para acunar los objetos de diseño más insólitos que justamente flamantes profesionales crean y que en el ‘mundo comercial’ carecen de espacio.

Agustín García (27) y Olga Aubone (29) son diseñadores gráficos y los ‘Dos Gatos Locos’ en cuestión. ‘Te juro que ese día que nació esto en la calle no andaba ni el gato y con Olga dijimos: ‘Realmente somos dos gatos locos haciendo esto’, y como que nos quedó picando el nombre. Entonces cuando tuvimos que elegir la marca de nuestros productos y posterior la del local, usamos eso que nos había gustado’, comentó entusiasmado Agustín.

En San Juan este tipo de espacios han ido ganando terreno de a poco, inspirados detrás de un fenómeno nuevo: ‘comprar lo mismo, pero distinto’. Por ejemplo, una taza que tenga onda y que no deje de ser una taza o un elemento para poner los palillos para la picada, pero que a la vez sea un artículo divertido y que le dé un ‘toque’ a la decoración.

‘La idea del local surgió justamente por el hecho de no tener un lugar fijo donde mostrar y vender lo que hacíamos y a su vez encontramos a muchos otros diseñadores independientes que estaban en la misma. Empezamos a invitar gente que le interesara vender lo suyo en nuestra tienda y fuimos incorporando cosas nuestras’, explicó Agustín. El local de calle Tucumán 533 (S), que abrió un 5 de junio del 2010, es casi que un refugio para muchos profesionales locales con intensiones de vender sus creaciones. ‘Acá encontrás cosas muy copadas, tenés a Etelvina que es una gallina portabolsas de plástico muy particular, mil cosas’, agregó. A todo eso se le suman los clásicos, como aros, collares, bolsos, indumentaria y zapatos que son todos de diseño independiente.

Tanto Agustín como Olga, a pesar de tener trabajos tradicionales hasta que el local se afirme (él en un organismo del Estado nacional y ella en una imprenta), organizan la ‘Santa Feria’, que no es ni más ni menos que un evento que reúne a gente como ellos, con ganas de hacer y crecer haciendo lo que les gusta.