Tras la reunión de Gioja con el ministro de Agricultura de la Nación, Carlos Casamiquela, para gestionar medidas que permitan sacudir el mercado del vino y así elevar los precios, que desde hace varios meses están deprimidos por un gran sobrestock, DIARIO DE CUYO consultó a 5 cámaras empresarias -Federación de Viñateros, Cámara Vitivinícola, Cámara de Bodegueros, Asociación de Viñateros y Cámara de Productores Vitícolas- para saber cuáles son las salidas que proponen para este problema, pero, ante todo, pidieron medidas ‘’más inmediatas’’: dicen que hay que apuntar a sacar del mercado unos 300 millones de litros; ¿cómo?, hablan de la necesidad de subsidiar las exportaciones, a la vez que cuestionaron los posibles créditos que lanzaría el Gobierno para retener stock porque argumentan que no están en condiciones de tomarlos; y, además, quieren que se prohiba por un tiempo la implantación de nuevos viñedos.
‘’En este momento la vitivinicultura está en terapia intensiva y se está por cortar la luz. Es duro lo que digo, pero es la situación. Yo veo con buenos ojos que el Gobierno se interese en buscar una solución’’, graficó el presidente de la Federación de Viñateros, Eduardo Garcés. ‘’La medida que se tome, la que sea, tiene que ser rápida. Yo diría que en dos semanas tiene que haber algo claro’’, agregó el presidente de la Cámara de Bodegueros, Horacio Ripalta.
Hasta ahora, las gestiones oficiales tienen como fin salir de la coyuntura, o sea dar vuelta la ecuación de los últimos dos meses donde el litro del escurrido bajó de $2,70 a los $2,20; mientras que el de tinto pasó de $3 a $ 2,60 en un abrir y cerrar de ojos. Para el primero, la aspiración de las autoridades locales es llevarlo, al menos, a los $3 y al segundo a los $3,20 o $3,30. El sector vitivinícola dijo que valora la intención del Gobierno sanjuanino de buscar un repunte en el precio, pero en parte cuestiona las medidas que, hasta ahora, se han barajado, como por ejemplo incentivos para promover exportaciones, fomentar otros usos del vino -ya sea por destilación o transformación en alcohol-; además de implementar dos tipos de líneas de créditos, una para que el productor retenga stock de vinos, y otra también subsidiada que será sólo para aquellos bodegueros que paguen un precio base.
‘’Hay dos frentes: la coyuntura, o sea lo inmediato y, el otro, el que es a largo plazo. Lo inmediato es sacar 300 millones de litros del mercado para reactivarlo. Si hoy exportamos no somos competitivos, entonces alguien tiene que poner esa diferencia. Si no exportas hay que mandar a destilería, o pueden ser las dos cosas juntas. Pero sea cual sea la salida, alguien tiene que poner la plata, y del aporte privado no se puede esperar nada porque las empresas están muertas’’, dijo Angel Leotta, presidente de la Cámara Vitivinícola. Otros, como José ‘Catuco’ Molina, de la Cámara de Productores Vitícolas, propusieron salidas más drásticas, aunque saben de antemano que tienen un costo que debería asumir el Gobierno Nacional: ‘’Habría que suspender rápidamente los derechos de exportación, buscar un precio diferencial para el gasoil para que se achiquen costos de logística, el flete concretamente, y el laboreo de finca. Y, fundamentalmente, prohibir la plantación de nuevos viñedos por 5 años’’. La idea de poner un coto a la barrera vitivinícola está en el discurso de la mayoría de los empresarios; ‘’si no sabemos que hacer con la uva que tenemos, ¿de qué nos sirve estar plantando más cepas?’’, cuestionó Leotta.
Por su parte, la Asociación de Viñateros, volvió a la carga con un viejo pedido. Según Juan José Ramos, ‘’esto se solucionaba sin un peso, cambiando la fecha de liberación tres meses y subiendo las unidades de color de los vinos tintos, con eso sube el precio y se normaliza el mercado’’.

