Buenos Aires, 9 de fulio.- El frío invernal y la mayor promoción de golosinas por la “Semana de la Dulzura” sirvieron para impulsar las ventas del sector en un 15% a 20%, según la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (ADGyA), quienes proveen a unos 100.000 puntos de venta del país.

La campaña “Una golosina por un beso” fue implementada por primera vez en 1989 por una publicidad de Arcor. Por sus buenos resultados, quedó instaurada definitivamente como “Semana de la Dulzura” del 1º al 7 de julio, en el mes de mayor ventas del año, con 20% del total, por el frío y los efectos residuales de la campaña.

“Las empresas aprovechan la semana para lanzar productos, suman estímulos en puntos de venta y más difusión en medios, lo que ayuda a impulsar más la demanda en un mes que, por el frío, es uno de los de mayor consumo”, explicó Ricardo Lorenzo, gerente de Gestión de ADGyA.

El dato no es menor, en un rubro que crece de manera casi estable. “La demanda de golosinas es inelástica; en los últimos años, crece a un ritmo de 6% a 7% anual. Sin embargo, en los últimos meses se notó una desaceleración en la mayoría de los rubros; en el bimestre mayo/junio hubo una leve caída frente a marzo/abril, pero aún crece contra 2011, si bien a una tasa menor”, explicó Lorenzo.

Se estima que en la Argentina se consumen 4 kilos de golosinas per cápita al año, cifra que, en el caso de galletitas, se dispara unos 10 kilos al año, uno de los más altos del mundo.

El sector mueve u$s 1.200 millones al año entre golosinas azucaradas y chocolates, sin incluir alfajores ni galletitas. Entre los que más crecen, figuran los alfajores, con un alza de 10% contra 2011, pese a un leve retroceso de 3% registrado en mayo/junio contra marzo/abril de este año. Se consume per cápita casi 1 kilo anual de alfajores, categoría que ganó terreno con una mayor oferta de marcas y variedades en sabores y precios.

“Pese a todo, creemos que el año cerrará con un balance positivo, quizás ligeramente por encima del año pasado”, comentó Lorenzo. Y aclaró: “Nuestro rubro se defendió siempre en momentos difíciles, porque siempre se lanzan productos y hay variedad de precios para todos los bolsillos”.

En los últimos años, los distribuidores mayoristas de golosinas, que proveen sobre todo a kioscos, enfrentan una creciente pérdida de rentabilidad. “El aumento de los costos logísticos, salariales y la presión impositiva llevó a una rentabilidad muy baja por unidad, que sólo es salvable en función del volumen”, explicó. En los últimos cuatro años, la rentabilidad de un distribuidor mayorista “cayó a la mitad y hoy promedia en 1% a 2% final, después de impuestos. El crecimiento de los precios no compensó las subas impositivas, sobre todo de Ingresos Brutos, con el alza de la alícuota. Esto llevó también a una mayor competencia desleal de quienes compran y venden mercadería de modo informal, sin estar registrados”, advirtió.

Por el alto aumento de alquileres, cayó también la rentabilidad de kioscos, cuyas ventas son aportadas en un 40% por cigarrillos, con escaso margen.