Una de las grandes preguntas tras la eliminación del cepo cambiario era saber cómo iba a sacudir tamaña medida en la economía doméstica, concretamente en los precios de los alimentos de consumo masivo. Por ahora, los valores no se movieron, pero ojo, sí lo habían hecho entre los días posteriores ha resultar electo Macri y el fin de semana pasado, donde bebidas, carnes y alimentos dieron un gran salto: según un relevamiento de DIARIO DE CUYO en supermercados y almacenes, sobre la base de 15 alimentos de alta rotación, el incremento rondó un 20,1% (ver infografía), sin contar la carne que venía de una seguidilla de subas que había generó que algunos cortes aumenten hasta un 60%.
Pero, ¿cómo se entiende que el fin del cepo no movió la aguja de los precios? Atento a lo que manifiestan economistas del medio local, los empresarios sabían las reglas de juego que proponía Macri y aumentaron el precio de los alimentos a tono con lo que en campaña y antes de asumir decía el propio presidente y su equipo económico, que era llevar el tipo de cambio a 14 o 15 pesos. Los que no zafaron de las nuevas condiciones económicas fueron los productos de limpieza e higiene personal que tienen un fuerte componente importado (ver página 2) y que ahora los distribuidores locales para adquirirlos necesitan de más pesos para hacerse de los dólares y así poder importarlos.
Eso sí, esta remarcación de los precios previa a las medidas económicas que anunció con bombos y platillos el Ministro de Hacienda de la Nación estancó la demanda en San Juan en un mes que, históricamente, se recalienta el consumo por las fiestas de fin de año, explicaron a este diario altas fuentes de las sucursales locales de Walmart, Carrefour, Átomo y Vea, además de 3 distribuidoras de bebidas.
“La gente no se volcó a comprar alocadamente en medio de las subas; está esperando, muchos han estirado las compras navideñas de alimentos a la espera que se acomoden los precios”, explicaron en un estricto off desde el Carrefour de Gral. Acha y Libertador; “los clientes quieren que la espuma baje y ahí vamos a saber cómo quedará el comportamiento de consumo”, agregó una alta fuente de Walmart. Y un síntoma de que ese comportamiento de los consumidores da resultado, es que en los últimos días muchas carnicerías han puesto en sus pizarras un “llamador” mensaje que dice “Bajó la carne”, como se vio en un negocio de Saturnino Sarassa y Abraham Tapia, en Trinidad, y otros dos de avenida Ig. De la Roza, al Oeste de la Esquina Colorada. Así las cosas, se prevé que la leve baja del valor de la carne puede trasladarse a otros productos, porque los comerciantes entienden que el aumento anterior fue “a ojo” y que ahora recién se acomodarán los precios en base a la estructura real de costos y la demanda.
