Este martes era una fecha límite para Dilexis y la prueba, en principio, fue superada. La firma presentó ante el juez los acuerdos con los acreedores y frenó la quiebra, ya que hoy la empresa podía pasar a remate.
Si eso ocurría, los 350 empleados quedaban a la deriva, sin embargo el propietario de la fábrica de galletitas aseguró que los acuerdos sirvieron y los puestos de trabajo se mantienen.
Por su parte, en la Justicia comercial aseguraron que Alejandro Ripani presentó los acuerdos y se encuentran en evaluación, por lo que esta semana será clave en el futuro de Dilexis.
Por el lado del Gobierno provincial, el ministro de Producción Ariel Lucero sostuvo que "estamos a disposición de la empresa para que siga trabajando y así mantener las fuentes laborales".
Un resumen del historial
En 1976, en el marco del régimen de promoción de la ley 20.560 y la provincial 19.375 del plan Huarpes, el holding empresario Sasetru se comprometió junto con la Nación a instalar y poner en marcha una fábrica de galletitas en Albardón. Por esos años, el grupo económico (Salimei, Seitún y Trucco), formado en 1949 para la fabricación de aceite, se había convertido en una enorme compañía alimenticia. Con las promesas de la promoción, Sasetru invirtió 25 millones de dólares, pero la Nación no entregaría los subsidios prometidos y sí se los dio a otras dos fábricas de galletas.
En 1980, cuando hacía pocos meses que se había inaugurado la fábrica local y estaba en período de prueba, Sasetru declaró la quiebra. En el retorno de la democracia, Leopoldo Bravo reanudó los intentos y le arrancó al presidente Raúl Alfonsín el compromiso de rehabilitar el complejo, pero no se pudo dar. En los "90, el sanjuanino Jorge Escobar y el entonces jefe de Estado nacional, Carlos Menem, también fijaron sus respaldos, pero las iniciativas no avanzaron. En 1997 la compró el grupo Dilexis en 4,5 millones de dólares y en 2002 consiguió la promoción industrial. Al año siguiente, el presidente Néstor Kirchner la inauguró y se concretó el primer envío de la compañía. En 2011 la adquirió la firma Pepsico.
Fue así hasta que en marzo de 2017, la firma, que hasta ese momento estaba en manos de la multinacional Pepsico, fue adquirida por el empresario Alejandro Ripani. El hombre se negocios estuvo batallando para mantener la firma funcionando hasta que en noviembre del 2019, agobiado por las deudas, pidió el concurso de acreedores.

