Aún cuando la coyuntura en Brasil no aparece como demasiado favorable, con tasas de desempleo que alcanzaron el pico más alto en los últimos tres años, los salarios que, en promedio, son los más bajos de la última década y la economía que avanza lentamente hacia una recesión, pareciera que no todas son malas noticias, por lo menos para el negocio del vino se señala en un concreto informe elaborado por el Observatorio Vitivinícola Argentino.
Los organismos encargados del fomento del consumo de vinos en Brasil pronostican que en 2016 el consumo crecerá, llegando a 2,6 litros per cápita, más del 37% de ascenso si lo comparamos con los 1,9 litros que los brasileños beben actualmente por año. El desafío para la Argentina será ganar parte de ese aumento de consumo previsto, en un país con más de 200 millones de habitantes. Su consumo de 1,9 litros de vino per cápita al año está bastante lejos de los 60 litros anuales de cerveza y de los 20 litros de cachaza (destilado de caña de azúcar que se usa como materia prima para la elaboración de las conocidas caipiriñas).
Históricamente, los vinos argentinos y luego los chilenos son beneficiados con una ventaja arancelaria (alícuota cero) respecto a los vinos importados desde otros países, quienes deben abonar un arancel del 27%.
La devaluación del real y el incremento de los costos en la cadena de distribución, sobre todo impositivos, que se vieron reflejados en los precios de góndola, son entre otras, las más importantes piedras en el camino para las bodegas argentinas.
Argentina tuvo que aumentar sus precios y las ventas bajaron. Los segmentos cercanos entre U$S 30 y U$S 35 por caja de 12 botellas fueron ocupados, mayoritariamente, por bodegas de Chile.
Otra grieta que se genera en la relación comercial con Brasil son las ‘licencias no automáticas‘ aplicadas al momento del ingreso. Las bodegas argentinas deben esperar hasta 60 días para conseguir la aprobación, mientras que las chilenas las obtienen rápidamente..
Los principales canales de venta de vinos en Brasil son los supermercados que venden el 70% del total de los vinos que se expenden en Brasil, exhiben una amplia variedad de etiquetas de vinos importados.
Desde 2010, Chile ha sido beneficiado con el arancel cero (el mismo que tiene Argentina, pero hay que recordar que nuestro país es socio fundador del Mercosur, junto con Brasil).
Hace un año Chile superaba la barrera de los U$S 100 millones por vinos exportados en tres países. Actualmente salta esa marca en seis destinos y entre ellos, justamente, está Brasil. Los otros cinco son Estados Unidos, Reino Unido, Japón, China y Holanda.
Un punto que distingue las estrategias exportadoras de Chile y de Argentina es la diversificación varietal del primero y la concentración del segundo. El Cabernet Sauvignon es la principal cepa exportada por Chile y concentra el 18% del total de los envíos, mientras que la variedad más exportada por la Argentina es Malbec, que concentra casi el 50% de sus despachos.
Chile tiene una participación en Brasil del 50% del total importado y le vende más de 35 millones de litros.
Chile ha crecido a tasas más que interesantes en los últimos años. Llama la atención que, si comparamos las ventas desde 2008 a 2014, notamos que Argentina prácticamente se ha mantenido en volumen de despachos a Brasil (oscilando entre 13 y 16 millones de litros), motivado, entre otros factores, por el incremento del precio (pasó de U$S 23,34 a U$S 36,04 por caja de 9 litros). Para el caso de Chile la situación es inversa, los volúmenes de ventas pasaron de 18 millones de litros a casi 36 millones de litros en 2014. Con respecto a los precios de los vinos chilenos, en promedio el precio por litro es de U$S 28,76, un 20% más barato que los vinos argentinos.
La realidad argentina
La Argentina ocupa el segundo lugar, detrás de Chile, en el ránking de exportadores de vinos a Brasil con una participación del 18,9% en el total.
Los primeros cinco destinos de los vinos argentinos concentran el 67% de las ventas totales al exterior, tanto en volumen como en valor, y Brasil aparece cuarto en importancia para las bodegas locales, detrás de EEUU, Canadá y Reino Unido.
Ha habido una fuerte baja en las ventas de vinos argentinos fraccionados al mercado brasileño desde 2011. En 2014 la tendencia se revirtió y se ve una leve recuperación en facturación (4%) y en volumen de (1%).
En cuanto a los varietales, el Malbec argentino mantiene su liderazgo en Brasil, concentrando el 47% de las ventas, seguido por el Cabernet Sauvignon con 18%.
Prácticamente la totalidad de los vinos argentinos llegan a Brasil en botella.
