Según los datos comparativos oficiales, en San Juan el consumo de energía eléctrica tuvo un aumento extraordinario en los últimos años. La curva más pronunciada comenzó en 2004 y en apenas ocho años, se fue de 200 a 378,3 megavatios (MW). El fenómeno responde al importante crecimiento económico que registró la provincia en el mismo periodo y superó ampliamente las expectativas que se habían trazado a fines de la década del ‘90. Como la red de distribución quedó chica para atender la demanda, el Gobierno ya puso en marcha un plan para hacer obras de ampliación.

En 1998 el consumo eléctrico estaba por debajo de los 150 MW y hasta 2004 registró una suba moderada, cuando llegó a los 200 MW. A partir de ese año, coincidente con el primer mandato de José Luis Gioja como gobernador, la economía comenzó a mejorar y entró en una marcada curva ascendente. Tan es así, que hoy los distintos sectores de la sociedad sanjuanina ocupan 378,3 MW para desarrollar sus actividades (ver infografía).

En la revisión tarifaria ordinaria que se hizo a fines de los ‘90, se realizaron proyecciones de demanda y potencia y aplicando una tasa de crecimiento optimista, se determinó que el consumo en la provincia iba a ser de unos 225 MW en 2012 y que en 2028 llegaría a unos 375 MW. La realidad de la economía y sus efectos hicieron que los pronósticos se vieran superados ampliamente: San Juan consumió el año pasado lo que se contemplaba para dentro de 15 años.

José Luis Gioja aseguró ayer que el resultado “es bueno y malo”. Bueno, porque la provincia repuntó sustancialmente en la faz económica y malo, porque la capacidad de la red eléctrica se vio superada. Según el Gobernador, la ecuación “explica en parte los cortes de luz, pero si no hubiésemos crecido, estaríamos todos mal”.

Dicho en otras palabras, como consecuencia del crecimiento hay dividendos que repartir y la calidad de vida de los sanjuaninos mejoró. En cambio, si la economía se estancaba, directamente no hubiera quedado nada para repartir y los problemas serían de otra índole y mucho más severos (entiéndase cómo llegar a fin de mes, y altas tasas de desocupación y pobreza).

El comportamiento económico tiene impacto directo sobre el tablero eléctrico. El repunte de los últimos años se traduce en un aumento de la cantidad de industrias, de los volúmenes de producción, de las empresas de servicios, de las soluciones habitacionales y hasta del número de aires acondicionados. Y todo eso, necesita de energía.

Frente a la necesidad de contar con más electricidad y, fundamentalmente, neutralizar la saturación de la red de distribución, el Gobierno viene realizando obras. Entre las más importantes, en 2007 inauguró la línea de 500 kilovatios (kW) que llega desde la vecina provincia de Mendoza, después puso en funcionamiento la Estación Transformadora de Cañada Honda y cuando Calingasta se sumó al sistema interconectado, hizo la línea de alta tensión Rodeo-Jáchal y amplió la estación transformadora del departamento norteño.

Ahora, la gestión giojista tiene proyectada una obra trascendental para darle mayor capacidad a la red eléctrica, como la definieron hace poco el ministro José Strada y el presidente del EPRE, Jorge Rivera Prudencio. Se trata de la nueva Estación Transformadora San Juan en 500 kW, que se pagará con dinero de los fideicomisos mineros.

La construcción demandará una inversión de unos 45 millones de dólares y permitirá elevar la potencia disponible a 1.000 MVA, lo que prácticamente significa triplicar la actual potencia instalada. Estará ubicada en calle 5 y Morón (La Bebida, Rivadavia) y viene a complementar la actual Estación Transformadora San Juan, en calle 5 y San Miguel, que seguirá funcionando.