Tras el anuncio a principios de marzo a través de la aplicación de la Ley 20860 que estaría disponible el denominado ‘Vino Turista’, ya se conocen las primeras definiciones por parte del Instituto Nacional de Vitivinicultura: el vino genérico costará $20 y un varietal $25, obligando a los restaurantes a ubicar la cartelería que les brindará el INV en sitios visibles. Eso sí, aclararon que en el primer año habrá controles y una campaña informativa, pero no se aplicarán multas. En unos 45 días ya podrían estar disponibles en restaurantes y hoteles de todo el país, según dijo el presidente del INV, Guillermo García. El precio se definió en reuniones
con distintas cámaras empresarias del país con la idea de ajustar un valor que termine cerrando los intereses de todas las partes: bodegas, restaurantes y, principalmente, el consumidor. Todavía falta definir “algunos detalles’’ en el Ministerio de Agricultura de la Nación y la aprobación de la Secretaría de Comercio Interior, trámites que no arrastrarían -en un principio- contratiempos, precisaron. “Con las cámaras de hoteleros y gastronómicos charlamos mucho el tema del precio. Con los valores que hemos decidido que tengan se garantizan un margen de ganancia en orden al 120%, porcentaje que los dejó conformes y entiendo que también a las bodegas, porque es un canal adicional para colocar en el mercado interno más vino’’, explicó García. Las bodegas podrán incorporarse voluntariamente al programa, pero sólo quedarán en carrera las que, tras enviar las muestras al Instituto, pasen el filtro de calidad. “El único requisito que vamos a exigir y que no se va tolerar que sea motivo de ‘peros’, es que el vino que quieran comercializar bajo este plan sea un buen vino, de ninguna manera vamos a aceptar que se trate de una calidad inferior a la ecuación calidad-precio que tendrá el Vino Turista’’, enfatizó el dirigente. Un aspecto clave que tendrán que respetar sí o sí las bodegas, es que en la etiqueta no podrán faltar cinco cosas: el isologo de ‘Vino Bebida Nacional’, la leyenda ‘Vino Turista’, el nombre del varietal -Malbec, Bonarda, etc-, el nombre de la bodega elaboradora y la fecha límite en la que se puede tomar. En el INV apuestan a un producto serio, que aunque sea más económico brinde garantías al comerciante y al consumidor.
MULTAS, POR AHORA NO
“El primer año va a ser un tarea netamente de difusión del producto y de control, tanto del vino como de que esté presente en restaurantes, parrilladas, pizzerías, pero no vamos a arrancar multando al que no cumpla’’, dijo García. Incluso todavía no está definido de cuál sería el esquema de multas, tema que tiene atentos a los restaurantes más coquetos que de acuerdo a un relevamiento que realizó tiempo atrás DIARIO DE CUYO se resisten a incorporarlo. En este sentido, García precisó que los negocios deberán tener en su carta de vinos al menos una bodega que ofrezca el Vino Turista, para que de esta manera estén dando cumplimiento a la normativa.

