Así, deslizó que podría haber problemas con los bonos que se ajustan por la inflación, que el kirchnerismo intenta canjear en estos días.
El funcionario brindó una conferencia de prensa para marcar las diferencias entre la medición del IPC que se hacía con la metodología anterior a abril de 2008 y la que se efectúa actualmente, y destacó que ahora el indicador "tiene una alta representatividad" del consumo, ya que de cada "10 pesos que gasta un hogar del Gran Buenos Aires, 7 pesos van dirigidos a un producto o servicio de la canasta".
En cuanto a la posibilidad de recalcular el índice "hacia atrás", el funcionario explicó que "las recomendaciones internacionales en todo el mundo es que el IPC no se recalcula para atrás, justamente por las implicancias legales que puede tener".
Itzcovich precisó que las implicancias legales están determinadas por los ajustes que se hacen sobre la base de la inflación: "en algunos países se ajustan alquileres por algún rubro del IPC, en otros jubilaciones".
Si bien no lo mencionó, en la Argentina lo que se ajusta por IPC son los bonos que el Gobierno propone canjear por estos días por BOCAN 2014.
Por otra parte, Itzcovich cuestionó a los funcionarios que manejaban la medición antes de enero de 2007, fecha en que comenzó la etapa de influencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el organismo, al señalar que "se detectaron inconsistencias" y poca rigurosidad en los relevamientos, que no se medían productos del mismo tipo y que se tomaban productos o servicios más caros para que el porcentaje de incremento sea mayor.
Al respecto, mencionó que "se reemplazaban locales de baja gama (que debían tenerse en consideración) por otros de alta gama".
