El fin de semana no fue excusa a la hora de buscar soluciones al problema que enfrenta Electrometalúrgica Andina, que está sin producir por un extraordinario sobrecosto en la energía. Hubo reuniones entre directivos, funcionarios y el sindicato con la idea de definir la estrategia, pero si algo quedó claro es que para allanar la situación debe ponerse sobre la mesa una cifra millonaria: al menos, 26 millones de pesos.
El Gobierno provincial dio señales de salir a la salvaguarda de la empresa, a la espera de lo que la Nación pueda hacer, pero la ecuación de ayuda local aún no está definida y la manejan bajo siete llaves. En este sentido, ayer estaba previsto un primer contacto, vía correo electrónico, por parte del ministro de Infraestructura, José Strada y del presidente del EPSE, Víctor Doña, con el Ministerio de Planificación Federal. Este diario buscó conocer las resultas de este acercamiento, pero los funcionarios no contestaron sus teléfonos.
Según explicó el presidente de la compañía, Roberto Carmona, los 26 millones de pesos equivalen a la diferencia que hay entre lo que pagó la EMA en 2012 por la energía y su competidora mendocina, que al estar encuadrada bajo otra ‘’figura técnica’’, queda exenta de pagar ‘’sobrecostos transitorios de despacho’’, que sí se le cobran a la fabrica de carburo sanjuanina.
El sábado por la mañana y sin acceso a la prensa, hubo una reunión en Infraestructura de la que participaron Carmona, Doña, Strada y Gordillo. Allí se sabe que se ensayaron algunas alternativas que, según reflejaron personas allegadas al encuentro, podrían tener forma de subsidio para atacar el problema de coyuntura que pasa por los próximos 90 días, cuando el costo de la electricidad se multiplica.
Una buena y una mala:
Hasta tanto aparezca una salida, Carmona contó que ‘’entre hoy y el jueves’’ van a echar a andar uno de los seis hornos con la idea de atemperar los costos fijos que igual afrontan cuando no funcionan; pero a la vez decidieron adelantar las vacaciones de 27 operarios, metodología que fogonearán para evitar despidos.
‘’Entendemos por lo que atraviesa la empresa y hemos convenido que se hagan cosas con la premisa de que lo último sea deshacerse de gente’’, apuntó José Gordillo, secretario general del Sindicato Químico. La EMA, entre empleados directos e indirectos, alcanza un plantel de 1.200 personas.

