La ciudad de San Juan es una de las muchas ciudades del mundo amenazadas por los terremotos, pero sus diques son seguros ante la devastación que podrían provocar los sismos en la infraestructura edilicia, según aseguró el Gobierno local.

"Las nuestras son las presas más seguras del país", definió José Strada, el ministro de Infraestructura de San Juan, respecto al impacto que podría causar un terremoto sobre la estructura de los diques que existen en la provincia.

El funcionario, quien es Doctor en Ingeniería, aseguró que este tipo de construcciones se alzaron en la provincia teniendo en cuenta las más altas y exigentes normativas de seguridad sismoresistentes, lo que hace que no sean vulnerables a eventuales movimientos sísmicos o deslizamientos provocados por ellos.

Strada preside el Consejo Interprovincial de Ministros de Obras Públicas (CIMOP), que congrega a los máximos responsables de la Obra y Servicios Públicos de las provincias argentinas- y desde allí está impulsando la creación de un ente regulador argentino exclusivo para presas, que dicte normas estándar obligatorias para su construcción, además de mecanismos de control periódico a los que deberán someterse todas los diques del país por una cuestión de seguridad. "No hay uniformidad", dijo el funcionario, quien justamente el jueves pasado mantuvo una reunión en Buenos Aires por este tema de la seguridad de los diques en el país (ver aparte).

"Yo doy fe por los diques sanjuaninos", dijo ayer el ministro, quien contó que al día siguiente del terremoto de Chile tuvo en su escritorio el relevamiento de cada uno de los diques locales, que indicaron que no sufrieron ninguna consecuencia.

Los diques Caracoles y Ullum, y el de Cuesta del Viento en Iglesia tienen en su corazón, bajo el espejo de agua, mecanismos de auscultación -visuales y también por medio de elementos mecánicos- que avisan si sufrieron daños frente a movimientos sísmicos. En caso que eso suceda, poseen además medios para ser desembalsados en forma menos peligrosa que si sufrieron, por ejemplo un colapso del paredón de contención.

"Es verdad, son los más seguros del país", coincidió Antonio Soler, titular de Recursos Hídricos de la provincia. "Todas las normas sísmicas se han aplicado y fueron controlados por la Universidad y el INPRES. Con los terremotos que nosotros tenemos, no corren riesgos; y eventualmente, si hubiese un colapso, hay procedimientos para vaciarlos y evitar daños", agregó.

Tanto Caracoles como Ullum -que son los diques que más daño causarían en caso de colapso porque el grueso de la población está agua abajo- poseen galerías bajo la pantalla de agua (así se denomina al lago propiamente dicho) que son recorridas por los inspectores para verificar fisuras y filtraciones. Además hay galerías de drenajes o aliviaderos por donde se derramaría el agua en caso de que colapsara la pantalla. Eso evitaría el aluvión que provocaría toda el agua junta desbordando de una sola vez.

No es todo. Debajo de ambas presas además hay instrumentos de auscultación -son mecánicos, no eléctricos- que miden la humedad, indican si ha crecido o no la napa o si las paredes están humedecidas. Eso dispararía inmediatamente el procedimiento para abrir los descargadores de agua del fondo del dique, que son los que durante la construcción de la obra se usaron para desviar al río. En el caso de Caracoles, los instrumentos son más modernos. En Ullum, que ya tiene una edad de 30 años, funcionan la mitad tal como estaba previsto.

"En la madrugada del 27 (día del terremoto de Chile) el personal que tomó turno hizo una inspección visual a ambas presas, y se recorrieron las galerías completas para verificar fisuras y filtraciones. Luego tomaron lectura de todos los elementos de auscultación de la presa y pasaron los informes", contó Soler.

El funcionario agregó que el dique Cuesta del Viento se construyó sin instrumentos de auscultación, pero que allí se miden las posibles deformaciones de la presa revisando los mojones de cemento, que son puntos fijos donde se mide cuánto ha subido o bajado la presa, además que se controlan las filtraciones a lo largo del paredón y la sala de máquinas.