La presidenta Cristina Fernández y su colega de Brasil, Luiz Inácio "Lula" Da Silva minimizaron ayer las diferencias comerciales bilaterales y reclamaron participación de las naciones en desarrollo en el nuevo sistema que se adoptará en el G-20 para salir de la crisis financiera internacional.
Frente a empresarios brasileños, Cristina sostuvo que "la reindustrialización de la Argentina necesita de la comprensión e inteligencia de ustedes", advirtió que "la integración debe ser ventajosa para ambas partes" y remarcó que "cuando hay intereses, las discusiones y diferencias siempre pasan".
"La inteligencia que tenemos que tener Argentina y Brasil es saber dónde somos más competitivos cada uno y asociarnos en forma estratégica no sólo a nivel regional sino mundial", dijo la jefa de Estado al clausurar, junto con su par brasileño, un seminario en la Federación de Industriales del Estado de San Pablo (FIESP).
Recordó que en Brasil hasta los gobiernos dictatoriales "siempre concibieron la necesidad de desarrollar la industria y la economía como cuestión estratégica" y dijo que "los argentinos no tuvimos esa suerte".
En la misma línea, Lula Da Silva sentenció que "no hay salidas individuales, más aún en el actual escenario de crisis" y destacó que "Argentina y Brasil están destinados a entrelazar intereses económicos y visiones políticas".
"La grandeza de la industria brasileña no puede ser obstáculo para el desarrollo de la industria argentina. Creo que los industriales brasileños ya entendieron que de nada sirve un Brasil rico, si alrededor hay países sin desarrollo", subrayó el mandatario.
A comienzos de mes, la poderosa FIESP reclamó la decisión argentina de imponer licencias no automáticas para unos 200 productos importados, buena parte de ellos brasileños.
"Una licencia no automática puede parecer una medida proteccionista comercial, pero la devaluación de la moneda brasileña frente al dólar (del 33% desde agosto) y las exenciones fiscales de algunos estados brasileños pueden ser también medidas proteccionistas", refutó ayer Cristina.
La adopción de las medidas por parte de Argentina se debe al déficit de 4.348 millones de dólares en la balanza comercial de ese país con Brasil, en una corriente comercial de 30.863 millones de dólares en 2008.
En la mañana durante un encuentro de una hora, Cristina y Lula también acordaron llevar una común a la reunión del G-20 en Londres en abril.
"Argentina y Brasil llegarán con más autoridad moral que los países ricos porque no sucumbieron al canto de sirena del neoliberalismo y mantuvimos la regulación del Estado", aseveró Da Silva.
El mandatario brasileño remarcó que "el principal reto" es revertir la falta de fondos para la inversión y la producción debido a la actual crisis internacional y también reclamó "mayor participación de los países en desarrollo" en las instituciones financieras como el FMI o Banco Mundial.
Fernández de Kirchner, por su parte, subrayó la necesidad de que en la próxima reunión del G-20 "los países desarrollados asuman su cuota de responsabilidad por la crisis" y consideró que "no se puede seguir fondeando bancos en crisis, sino que hace falta fondos para proyectos de infraestructura en las economías emergentes".
En ese sentido ambos mandatarios acordaron llevar a Londres una propuesta para cambiar el sistema financiero.

