Si bien la segunda mitad del año no será para descorchar champaña, habrá que ir preparando las copas porque a principios del 2017 se notará una reactivación de la economía provincial. Al menos eso es lo que aseguran un grupo de actores públicos y privados sanjuaninos, consultados por DIARIO DE CUYO respecto a la polémica por la expectativa generada por la Nación de que lograría una reactivación económica y social en el segundo semestre. En sectores como el de la construcción y la minería esperan que la mejora se note en el último trimestre del 2016, confiados en el plan de obra pública prometido por la gestión macrista, y una desacelerción de la inflación que permitirá también encarar algunas obras privadas. En minería -sector que explica el 30% del PBI provincial- aseguran que las inversiones en exploración son inminentes y que eso generará algunos nuevos empleos; pero que la puesta en marcha de algún proyecto de envergadura se aplazará para el año próximo. Menos dinámico se siente el sector del comercio, donde se espera un repunte recién para el primer semestre del 2017. No es para menos teniendo en cuenta que viene a los tumbos, con una caída de ventas que acumula una baja del 10,5% interanual entre enero y mayo. Como ellos, todos coinciden en que la primera mitad del año se sintió la retracción del consumo por los salarios atrasados, una inflación alta que aquí llegó al 35,7% interanual (según Fundeg) y encima se debió afrontar el tarifazo de los servicios públicos, especialmente del gas y electricidad (ver infografía).

Los industriales también transitan una caída en la actividad que se pronunció más por el ajuste de tarifas y la inflación que frenó la venta de lo fabricado. Pero los directivos de la Unión Industrial dijeron que aquí el sector mantuvo el empleo -salvo contadas excepciones y algunas suspensiones- porque creen que la inflación desacelerará en la segunda mitad del año impactando en una mejora de la actividad y en la generación de empleo para el 2017. En el gobierno también dicen que lo peor ya pasó.

El ministro de Hacienda (Gattoni) destacó que hacia fin de año la obra pública dinamizará la economía local, y que con una baja inflacionaria sumada a las paritarias desdobladas que restan se moverá el consumo. Él y su par de Producción (Díaz Cano) estiman que los efectos contundentes serán el año que viene. En Producción dicen que con un dólar más competitivo se plantarán más hectáreas este año de ajos, cebollas y tomates para exportar y consumo interno; y que vienen inversiones en agroindustria, ayudadas por la batería de financiamiento estatal blando. Los viñateros de la Federación dicen que van ‘’por buen camino’’ y que la mejora no se podía dar rápido, pero llegará. En mayo recién se dio el primer repunte de exportaciones vínicas, aunque el consumo sigue con cifras negativas y tienen la mirada puesta en la cosecha próxima. Los economistas también son optimistas.

Señalan que las tasas de interés están bajando y eso alienta la toma de créditos para consumo. Además sostienen que las medidas tomadas impulsarán un mayor dinamismo exportador de la agroindustria y en la minería. Eso, junto a las finanzas públicas ordenadas, dicen que logra el combo perfecto.