Los primeros pasos de la cosecha mecánica en San Juan se dieron en 1998, cuando las primeras fincas empezaron a experimentar con las máquinas cosechadoras de gran porte importadas de Francia, que requerían de conductores avezados que venían de esas tierras. Lamentablemente la tendencia se frenó en el 2002, a la salida de la convertibilidad, porque hasta entonces la cosecha mecánica frente a la manual era rentable, pero el alza de costos en dólares fue imposible continuar la práctica. Según recordó Carmona, desde el INV, el empresario local Mario Pulenta adquirió una máquina cosechadora unos años después y la alquilaba. “Las grandes firmas como Peñaflor, Graffigna empezaron a usarlas para recolectar sus uvas Syrah, Cabernet o Malbec y así, por el 2007, la cosecha mecánica volvió a repuntar ante la falta de mano de obra”, recordó el ingeniero agrónomo.
AVANCES:
En el 2010, un emprendedor de Venado Tuerto, en Santa Fe, Martín Bonadeo, construyó un ingeniero prototipo al que denominó “Bacus”. Es la primera máquina cabalgante para cosecha de uvas, y luego le siguió la “Ramet” creada por productores en Rivadavia, Mendoza. Por esa época, y después de varios años de diseño y construcción, MaqTec, una Pyme de Santa Fe, presentó en sociedad la primera cosechadora de industria nacional en la finca Carnes Andinas, ubicada en el departamento de 25 de Mayo, ante técnicos y empresarios. En el 2012, el estudio agronómico sanjuanino “Rozagno, Consultores SRL”, integrado por los ingenieros agrónomos Guillermo Nozica, Marcos Zapata, Pablo Roldan y Estanislao Guzmán, y como resultado de las pruebas realizadas en la cosecha 2011 en viñedos en Tupungato, Mendoza, adquirieron para una empresa en carácter de prueba experimental la primera máquina cosechadora de uvas para viñedos de arrastre, es decir, no autopropulsada como son las habituales que se usan. Está siendo utilizada en la finca de Caucete de Viñas Doña Constanza SA, en el Pie de Palo.

