En los últimos años muchos dirigentes vinculados al sector de la producción y al de bodegas se vienen quejando de los “errores” de los pronósticos de cosecha que realiza el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) a nivel país y atribuyendo a tal punto como las causa de todos los males por las que la uva o el vino finalmente no valga. Es más, en varios casos hasta se han realizado declaraciones manifestando una cierta intencionalidad de manejo de los datos para favorecer a un sector, denuncia que pone directamente en sospecha a funcionarios y técnicos del organismo.
Es curioso leer y escuchar a dirigentes diciendo apenas se da un informe de estimación de cosecha que el “dato es erróneo”, “que hay menos uva”, “que las heladas y el granizo provocó estragos y no se ha tenido en cuenta”, “que la merma es un 30% inferior a lo que el INV dice”, etc, etc. Se dice pero no se aporta nunca un informe técnico con datos que avalen sus dichos. Y mucho menos firmado. Esto sería fundamental para que terminada la vendimia se sepa quién en realidad estaba equivocado. Sin firma son sólo palabras de confrontación y de oponerse por oponerse, y así no hay ánimo de trabajar en este tema conjuntamente con el sector público en la difícil tarea de estimar con mucha precisión una cosecha afectada por múltiples factores agroclimáticos y humanos.
En este último año, el INV invitó a las asociaciones, federaciones, centros empresarios, etc, a aportar sus estimaciones en planillas de encuestas, las cuales serían tenidas en cuenta a la hora de anunciar ajustes de pronósticos. Es penoso decir que la participación fue nula en San Juan y algunas excepciones en Mendoza. Se habla mucho pero nadie se anima cuando hay que poner una firma.
Lo cierto es que durante estos últimos meses se anunciaba una cosecha catástrofe para San Juan, con una merma del orden del 30% en unos casos y del 40 % en otros. La misma terminó siendo del 19% para uva ingresada a bodega, una cifra cercana a lo estimado por el INV.
Al respecto, la gerente de Fiscalización del organismo, Ing. Claudia Quini, informó esta semana en conferencia de prensa que “ya estamos al final de la cosecha 2015. El 3 de mayo cerró en San Juan, el 10 será en Mendoza y en la zona Sur del país, por razones climáticas será el 17 de mayo, por lo que todavía está ingresando uva a bodega y no contamos con el dato definitivo. Pero podemos decir que, hasta el momento, se han cosechado en Mendoza 16.810.000 quintales con lo cual estamos muy cerca del pronóstico, alrededor de un 9% de lo que habíamos estimado para la provincia. San Juan está en 5.622.000 quintales, aquí tenemos una diferencia de 4% en más, es decir se cosechó un poco más de lo que habíamos estimado. Del total país llevamos cosechados 23.900.000 quintales de uva, es decir una diferencia de alrededor del 6%. Considerando que todavía se puede seguir ingresando uva a bodega, estas cifras nos colocan dentro del nivel de confianza de la estimación que es un 5% en más o en menos, es decir que estamos dentro del rango que se informó oportunamente”.
Agregó que “consideramos importante aclarar que las estimaciones no son erróneas porque son eso: estimaciones. Un trabajo con un sistema de probabilidades, con lo cual, por ejemplo, un pronóstico meteorológico lo que hace es predecir lo que puede suceder con desviaciones. El INV sale a dar información a fines de enero y en esa primera etapa del pronóstico calculamos 26.542.000 quintales, luego se hizo un ajuste porque mientras más cerca se esté de la cosecha más certero es el dato, y con la dificultad que a la hora de estimar la producción de uva, no solo hay que tener en cuenta los factores meteorológicos, además se suman los factores humanos y los factores fisiológicos de la vid que da respuestas diferentes a los distintos estímulos que son dificilísimos de dimensionar salvo por la observación”.
Luego Quini manifestó que “el INV hizo cinco informes ajustando el pronóstico de producción. Así, a fines de febrero se informó que la producción era de 25.200.000 quintales para todo el país, ya estábamos viendo un disminución debido a lluvia, fenómenos climáticos, granizo, etc. Luego difundimos otro informe a fines de marzo donde la tendencia seguía a la baja y hablábamos de 300 mil quintales menos, con lo cual ya nos estábamos acercando a los valores de cosecha que tenemos en este momento.
La funcionaria indicó que “si bien el año pasado tuvimos una desviación importante en los datos estimados para la cosecha, en los últimos 20 años de pronósticos, sólo en tres tuvimos desviaciones importantes. Esto no sólo le pasa a los técnicos del INV, también le pasó a los técnicos de la actividad privada que tienen viñedos bajo su responsabilidad y coincidieron con nosotros en las encuestas informales que hace el organismo. Y en este punto destacamos que el INV realizó una encuesta, como se hace en otras zonas vitivinícolas del mundo, que tiene por objeto colaborar con nuestro trabajo de estimación, la cual tuvo una respuesta de muy baja a nula, con lo cual no tuvimos colaboración por parte de la entidades vitivinícolas. Sí nos contestaron los centros de desarrollo vitícola del INTA”, dijo Quini.
Los representantes gremiales del personal del INV, presentes en la reunión, difundieron una nota en la que rechazan las acusaciones públicas que descalifican los procesos de trabajo del organismo, entendiendo que la estimación anticipada del volumen de cosecha está sujeta a múltiples variables y en defensa de la seriedad y el profesionalismo de los técnicos del INV.
