Según el informe de la consultora Economía & Regiones, el consumo de carne por habitante en la Argentina se redujo notablemente por el aumento de precios, alcanzando los niveles del año 1920.
46,7 kilos anuales, es la cantidad de carne que come actualmente un argentino promedio y comparando con hace 90 años es casi igual (46,9 kilos)
El informe, elaborado en base a estadísticas del Ministerio de Agricultura durante el mes de febrero, explica además que el encarecimiento de la carne es el factor principal para la merma. El kilo de asado de ternera en abril del año pasado costaba 28,90 y ahora el precio es de 40,59. Durante el mismo periodo, el kilo de paleta pasó de los 22,90 a los 41,69 pesos.
El kilo de la carne se incrementó porque cada vez existe una menor oferta de ganado vacuno. Durante los últimos cinco años se perdieron 10 millones de cabezas y el stock vacuno actualmente ronda los 48,2 millones de cabezas. Cerca de 1 por habitante pero lejos del 3 a 1 que existió históricamente.
A su vez, el incremento de la cotización de la soja es el principal factor que explica por qué cada vez hay menos stock ganadero. En muchos casos, el Gobierno no otorga suficientes incentivos y para los productores es más rentable cultivar soja que criar ganado vacuno. "Esto hace que caiga la producción y los stocks ante una demanda inelástica", explicó el economista de la consultora Mario Sotuyo.
La contrapartida del menor consumo de carne es la mayor preponderancia que tiene el pollo en la dieta de los argentinos.
