La tradicional fábrica autopartista Itec (ex Delphi), una de las mayores empleadoras de San Juan con 400 puestos de trabajo, tiene un horizonte óptimo de negocios para el 2017 y 2018, cuando apuesta a triplicar su facturación; pero para llegar a esa meta precisa el salvataje financiero que la Nación le prometió hace un año y medio a través de créditos blandos y programas de sostenimiento del empleo. ‘’Necesitamos un puente financiero para llegar a la segunda mitad del año próximo’’, advirtió ayer el gerente general de la empresa, Carlos Rodríguez, que viajó ayer a esta provincia para mantener reuniones de trabajo en la planta fabril y brindó declaraciones exclusivas a DIARIO DE CUYO.

La empresa que nunca logró recuperarse de su situación de crisis desde que fue comprada por el extitular de la UIA, Carlos Méndez, en abril de 2015 estando vaciada y prácticamente quebrada; continúa esperando el desembolso prometido desde entonces: un crédito por $60 millones -45 millones para infraestructura y 15 millones para capital de trabajo- proveniente del Fondo para el Desarrollo Económico Argentino (Fondear) y el beneficio del programa de Recuperación Productiva (Repro) que brinda a los trabajadores de las empresas una suma fija mensual no remunerativa a plazo determinado, destinada a completar el sueldo de su categoría laboral. En noviembre del año pasado la anterior gestión le adjudicó los primeros $15 millones pero tras el cambio de gestión, todo quedó sujeto a revisión y aún no se concreta. Eso, sumado a la caída de pedidos de Peugeot-Citroën -su único cliente- en lo que va del año provocó el esquema de suspensiones sobre 140 trabajadores que se viene renovando ininterrumpidamente en acuerdo con el sindicato plástico desde el mes de mayo pasado. ‘’Si la Nación no cumple con su compromiso es muy difícil que la firma pueda seguir cumpliendo con su parte del acuerdo de mantener la fábrica y su planta laboral en condiciones. El nivel de financiación que necesitamos es grande porque es una compañía grande, de 400 personas y abasteciendo como único proveedor a Peugeot-Citroën que ahora está creciendo. Es una compañía que tiene un giro que muy rápidamente se puede caer, y que no se lo sostiene con poco dinero’’, dijo Rodríguez.

Si bien la autopartista está inserta en un sector que actualmente está complicado por caída de ventas y recesión en Brasil donde van el 70% de los autos, esa coyuntura no les está pegando tanto como la falta de asistencia crediticia. Peugeot decidió ampliar su producción de aquí a fin de año, por lo que las actuales suspensiones se reducirán de 140 a 100 a partir de septiembre, anticipó el directivo; y en el segundo semestre de 2017 sumarán a Fiat como segundo cliente (ver aparte) lo que ayudará a incrementar la facturación.

‘’Nuestra problemática pasa por otro lado, precisamos el financiamiento para llegar’’, reiteró Rodríguez. En 2015, cuando los brasileños de la ex Delphi decidieron irse del país y cerrar la planta sanjuanina, el Gobierno puso su esfuerzo en conseguirle un comprador a la compañía que estaba en estado deficitario. Rodríguez recordó que la estrategia de salvataje que se armó tenía cuatro patas: Méndez tomó el control a cambio de mantener la planta de personal completa pese a que ‘sobraba casi la mitad de la gente’. Peugeot-Citroën accedió a dejar de abastecerse en Brasil para comprarle sólo a Itec, el sindicato quedó en apoyar las decisiones y el Gobierno prometió asistir con planes específicos, instrumentos como el Fondear y el Repro para ayudarlos.