Año a año los alquileres trepan a valores prácticamente insostenibles para el bolsillo de muchos sanjuaninos y es por eso que la gran vedette por estos días para los eternos inquilinos son los inmuebles que no superen los 2.000 pesos mensuales, pero la demanda supera largamente a la oferta disponible, según coincidieron siete inmobiliarias consultadas por este diario.
Por ese valor, lo que se consigue en el mercado inmobiliario sanjuanino son departamentos de uno o dos dormitorios en Rivadavia, Santa Lucía o Capital; mientras que para alquilar una casa por ese precio, las opciones se inclinan por locaciones en Rawson y zonas muy puntuales de Rivadavia y Santa Lucía -no las top-, pero se trata de residencias chicas. Con más holgura, los precios se reducen, si el cliente se inclina por Chimbas o Pocito, por ejemplo.
En tanto, este año los contratos de alquiler tuvieron un ‘retoque’ en su precio que para el caso de los departamentos fueron en orden al 18 o 20% y para casas, hasta un 25% (ver aparte), siguiendo la línea de los últimos 5 años.
‘’La gente es verdad que se fija en la zona, pero con los actuales valores prefiere preguntar por el precio. Vienen y te dicen: quiero gastar ‘tanto’; y uno le ofrece lo que hay, pero ese tope uno nota que se ubica entre los 1.500 o 2.000 pesos si es departamento y se estira un poquito más si busca una casa. Imaginate a estos valores el inquilino destina buena parte de su sueldo a esto’’, comentó Emiliano, de la firma ‘David Márquez Propiedades’. ‘’Apenas tenés una vivienda disponible por esos precios, te la vuelan, te la sacan de las manos. La gente hace de todo por asegurarse un precio que no hipoteque su sueldo’’, agregaron desde la empresa ‘Cenit Inmobiliaria’.
Los valores de los alquileres vienen desde el 2005 a esta parte en franco ascenso, que en muchos casos, se observan inmuebles sobrevalorados, tal vez a fuerza de una demanda que no aflojó en todo este tiempo. El segmento medio-bajo, que son los alquileres de hasta 2.000 pesos, se nutre -explican- de muchos trabajadores que se ocupan en el comercio y en el sector minero, como empleados rasos. ‘’Uno tiene que lidiar con el propietario de la casa que pretende sacarle un dinero que muchas veces no se ajusta al valor del inmueble y con un cliente que quiere que le cobres lo mínimo posible. En esa ecuación es necesario que todos nos ajustemos el cinturón porque de otra manera los valores se nos van a las nubes’’, comentaron desde ‘Busso Propiedades’.

