San Juan.- El sueño comenzó a tomar forma en 1973. Los cerros por entonces vírgenes se poblaron de andamios, túneles, camiones, cemento. Unas 800 personas se encargaron de la construcción de lo que fue la primera gran obra hídrica de San Juan: el dique Quebrada de Ullum.
La empresa Panedile fue la encargada de llevar adelante las obras, que costaron unos 60 millones de dólares, obtenida gracias a las persistentes gestiones del entonces gobernador Carlos Gómez Centurión.
‘Había muchísima expectativa por este dique, la gente sabía lo que significaba construir algo para tener una reserva permanente de agua y a la vez evitar inundaciones. Y nosotros estábamos ahí, éramos parte de la obra’, señaló hace unos años Ricardo García, quien en ese momento hacía tareas de auscultación, construcción y electromecánica en la obra.
Luego de años de esfuerzo, la represa fue inaugurada el 3 de diciembre de 1980. Era el inicio de una obra que cambió el sistema de riego y de aprovechamiento hídrico de la provincia.
