Didáctica, verborrágica y con más de 22 años de experiencia en temas psicológicos vinculados a la minería, llegó ayer a la provincia invitada por el gremio AOMA la psicóloga Belén Salvatierra de Vega para brindar charlas participativas destinadas a operarios y jefes. La profesional dijo que todavía en el país las empresas mineras poco hacen por cuidar la psiquis del trabajador y habló del rol que cumple el minero en la sociedad.

-¿Cuánto hacen las mineras en materia psicológica?

-A veces las mineras creen que todo se suple pagando bien y no piensan en que no es fácil estar lejos de su familia y bajo condiciones extremas. Las empresas tienen que pensar más en la psiquis del minero.

-Por ejemplo, en el tema de la altura el organismo responde pero a veces la cabeza no…

-Es que al minero hay que mentalizarlo de que está frente a una situación casi extrema con la que deberá convivir.

-Entonces, ¿cómo se logra que no tenga miedo en su tarea?

-Es que no sólo hay que educarlos como si fueran una ratita, de ir para allá o para acá si ocurre algo malo. Eso no es tener cultura de seguridad, hay que concientizar al minero adentro y fuera de su trabajo; así perderá el temor.

-¿Cuál es el perfil psicológico de un trabajador minero?

-Yo conozco mucho al minero peruano y créame que en general es el mismo. En mis 22 años de experiencia me da cierta autoridad para decir que hay cosas similares. El minero es una persona activa, no es flojo, pero tiene dos graves problemas. Como ganan bien, las mujeres se les pegan y terminan siendo mujeriegos.

-¿Y la mujer del minero?

-Sufrida, pero también cuando se aburre le saca la vuelta (es infiel). La mujer es muy astuta, no deja huellas, solamente el minero se da cuanta que su mujer le es infiel al momento que se va a poner el casco y no le entra (risas).

-¿Eso quiere decir que la familia se puede desmembrar fácil?

-No necesariamente, pero sí es verdad que es más fácil que se desmembre la familia de un minero que la de otra profesión.

-¿Y de qué manera se contrarresta?

-Nosotros en Perú hemos trabajado mucho a la hora de orientar al minero y a su mujer. Creo que la familia debe saber que el minero cuando trabaja no está precisamente bailando ballet, sino haciendo un duro trabajo.