La nueva gestión estatal de YPF dio a conocer el martes último un ambicioso programa de recuperación de la empresa, que demandará un quinquenio, para alcanzar un liderazgo energético mediante intensos trabajos de exploración y de producción hidrocarburífera. Las definiciones del plan estratégico señaladas por Miguel Galuccio, presidente de la petrolera controlada por el Gobierno nacional desde abril último, son medidas audaces pero realizables si se cuentan con los recursos necesarios, y reflejan el amplio conocimiento que tiene en esa actividad el calificado profesional argentino.

Galuccio respondió con su experiencia y conocimientos, los interrogantes que se hace la opinión pública acerca de la forma de revertir la caída del 80% de la producción petrolera total del país en los últimos años, al dar a conocer lo que calificó como pilares del crecimiento a dos premisas. La primera será trabajar en el "rejuvenecimiento” de los yacimientos maduros para devolverles el rendimiento y, en una segunda instancia decisiva, el desarrollo intensivo de los recursos no convencionales, donde Argentina presenta un enorme potencial inexplorado y ponderado a nivel mundial dentro de la factibilidad de estas cuencas atípicas.

La otra incógnita es cómo aumentar el autoabastecimiento en gas y petróleo mediante una inversión de 7000 millones de dólares anuales en el transcurso del plan estratégico, hasta llegar a los 38.500 millones en 2017, para producir alrededor de 216 millones de barriles de crudo, o sea un 36% más de la producción estimada para este año por YPF. Son fondos cuantiosos aunque no imposibles de alcanzarlos.

El plan estratégico de la petrolera argentina para recuperar y ampliar su capacidad operativa no parece tener objeciones en el aspecto técnico, porque ha sido diseñado por un equipo de expertos encabezado por Galuccio con mucha experiencia internacional. El tema de fondo es ahora financiero, porque se trata de grandes inversiones -además del propio flujo operativo de la empresa- por lo cual se necesitarán socios financieros y el aporte de empresas de servicios petroleros, de compañías que tengan el know how para explotar recursos no convencionales y de las que puedan aportar la tecnología necesaria. En esto hay confianza.

Con la seriedad técnica con que se plantea la recuperación de YPF, que seguirá cotizando en bolsa en Buenos Aires y Nueva York, el camino parece expedito, aunque no libre de riesgos. No tanto de la actividad específica, sino de otros factores, como el político, tan propenso a cambiar enfoques y reglas de juego.