A principios de este mes, 17 senadores republicanos, incluyendo algunos pesos pesados como el líder de la minoría republicana Mitch McConnell, enviaron una carta a la secretaria de Estado Hillary Clinton pidiendo que el Gobierno "reconsidere" su postura "unilateral" con respecto a Honduras. Alegaron que el fuerte respaldo de Obama al derrocado presidente Manuel Zelaya no tomó en cuenta las repetidas violaciones de la Constitución hondureña cometidas por Zelaya antes de ser depuesto.
Zelaya fue arrestado por el ejército el 28 de junio después de afirmar que desobedecería un fallo de la Corte Suprema que le prohibía celebrar un referéndum para permitir su reelección. Muchos constitucionalistas dicen que su arresto fue legal, pero que el ejército violó la Constitución al sacar a Zelaya del país por la fuerza, en vez de someterlo a un juicio en Honduras.
Fuentes del Congreso, dicen que los 17 senadores que enviaron la carta a Clinton no pertenecen al pequeño grupo que se interesa por los asuntos latinoamericanos. Son en su mayoría republicanos conservadores que intentan abrir un nuevo frente de ataque contra Obama, acusándolo de ser demasiado "blando" con líderes autoritarios anti estadounidenses como Hugo Chávez, el principal apoyo de Zelaya.
El conflicto hondureño podría bloquear la formulación de políticas estadounidenses para América latina con apoyo bipartidista. "Es la primera vez, desde el fin de la Guerra Fría, que vemos un verdadero cambio en el consenso bipartidista respecto a Latinoamérica, que en parte resultaba de la inexistencia de una política hacia la región", dice Cresencio S. Arcos, ex embajador de EEUU en Honduras.
Según Arcos, Honduras exigirá un mayor nivel de atención por parte de la Casa Blanca, porque puede convertirse en una prueba de la capacidad del gobierno de Obama de llevar a cabo una política exterior que genere respeto y credibilidad.
"Si en Medio Oriente y otras partes del mundo ven que no podemos resolver el problema de un pequeño país de nuestro vecindario, ¿cómo podremos lidiar con Irán, o con Corea del Norte?", pregunta Arcos.
Mi opinión: Valenzuela y Shannon terminarán siendo confirmados en el Senado, a diferencia de otras ocasiones, en que nombramientos presidenciales fueron demorados por mucho tiempo en el Congreso. Esta vez hay un demócrata en la Casa Blanca, con una mayoría demócrata en el Congreso. Tampoco es probable que Obama cambie su postura respecto de Honduras por las críticas de la oposición.
Obama debería haber señalado con mayor energía que el propio Zelaya había violado la ley, y que es irónico ver a Chávez -un ex golpista- y al dictador militar cubano Raúl Castro encabezar una campaña por la restauración de la democracia. Estados Unidos no podía permitirse dar la imagen de que estaba tolerando un golpe militar en Latinoamérica. Eso hubiera significado la destrucción de tres décadas de política exterior estadounidense en la región, y le hubiera dado a Chávez una munición propagandística inigualable contra lo que llama "el imperio". Sin embargo, la creciente lucha política en Washington en torno a Honduras es una mala noticia, porque está demorando las necesarias confirmaciones de Valenzuela y Shannon.
En un momento en el que EEUU necesita prestar más atención a América latina, la tardanza en confirmar a un encargado de la política del país hacia la región -tampoco Obama ha designado un Enviado Especial para las Américas- puede tener un costo político muy alto para Washington.
