El problema de las tarifas públicas judicializadas golpea las expectativas de crecimiento del país a corto plazo, por el tremendo déficit fiscal que genera la subsidiaridad al consumo de los servicios residenciales, y postergaría obras públicas generadoras de empleo, o llevaría al Gobierno a endeudarse más de lo aconsejable, o apelar a la emisión monetaria con resultados inflacionarios.
En esta coyuntura, los especialistas aconsejan potenciar políticas comerciales diversificando la oferta del país para salir hacia nuevos mercados, a la vez de apuntalar los destinos tradicionales, caso del Mercosur. La estrategia es volver a incursionar en todos los mercados, aprovechando la renovada imagen internacional de la Argentina, luego de una década de retrocesos por el proteccionismo y las políticas económicas retrógradas, muchas veces acotadas ideológicamente.
Ahora, sin posiciones torcidas, todos los escenarios son válidos y en ese sentido resulta trascendente el acercamiento a la Alianza del Pacífico entre las múltiples opciones ofrecidas por la globalización. Por eso es importante desarrollar una estrategia comercial amplia sin descuidar la situación de Brasil, con una crisis económica y política que parece haber tocado fondo y comienza una etapa de recuperación del crecimiento para tener en cuenta. Vale recordar que nuestro principal socio comercial es gravitante en las economías regionales. Representa el destino del 37% de la exportación argentina de peras y manzanas desde el Alto Valle; el 50% de la producción olivícola y otro tanto de la vitivinicultura.
Es por ello que resulta fundamental consolidar el frente interno con incentivos oficiales pensados en la exportación, de manera que asegure una competitividad sustentada en la eficiencia, la innovación y con alto valor agregado. Al respecto un ejecutivo de una bodega exponía días atrás su experiencia en un foro económico, recordando cómo la brecha en las exportaciones vitivinícolas que había con Chile volvió a agrandarse luego de un período en el que las diferencias se habían reducido.
Observó que en 2011 la Argentina había superado a Chile en el primer mercado del rubro, que era Estados Unidos, y en el resto de los mercados la relación se mantenía dos a uno. En esos momentos Chile, de pasar de exportar seis veces más exportaba nada más que el doble, pero ahora se revirtió esa tendencia dejando una lección: cuando alguien se retira de la mesa de oportunidades, es difícil volver.
