
Se cumplirán pronto los cinco años de dura convivencia política y social en Nicaragua. María Teresa Blandon, defensora de los Derechos Humanos en ese país, acusa directamente al presidente Ortega y su esposa, de negar derechos conquistados con lucha en favor de las mujeres, pues no la defienden ya contra la prevención de la violencia. Afirma que hay más pobreza en general y en especial contra la mujer indígena y rural sin acceso a la tierra. La falsa retórica de la equidad de género es ya evidente. Se han cerrado más de 200 ONGs de esta naturaleza.
"Represión migratoria", es la frase que obliga a salir del país. Es otra cara de la violencia. Ya son 16 mujeres defensoras de DDHH que no pueden volver al país, con la consiguiente ruptura de vínculos familiares.
Persecución, cárcel o exilio es la salida a las voces críticas que piden un cambio de clima política de ese país.
La Iglesia Católica es un blanco preferido de este régimen. En abril del 2018 se puso -como siempre- al lado del pueblo nicaragüense cuando en la represión murieron más de 300 personas y dejaron a miles en el exilio. Hay sacerdotes presos y otros obligados al exilio. "Arbitrario e injusto" es la expresión de esta activista.
Se han prohibido celebraciones litúrgicas, se han expulsado religiosas de la congregación de las Hermanas de la Caridad, fundada por la santa Madre Teresa de Calcuta. Se han cerrado tres radios de orientación cristiana y con voces de libertad.
Bianca Jagger, ex esposa del cantante de rock Mick Jagger, es nicaragüense y vive en Francia. No se cansa de golpear puertas de la diplomacia para frenar esta ola de violencia en aquél país merecedor de un destino mejor.
¿QUÉ HACER?
La calidad institucional de un país es clave para mejorar la vida cotidiana. Esta conexión no siempre es visible a primera vista, pero la realidad confirma esa verdad. Cuánto más transparente es la calidad de gestión institucional, más verdad y libertad para un pueblo. La comunidad internacional ha de presionar por la libertad de más de 330 personas presas, entre ellas un Obispo y 11 sacerdotes. Hay analistas políticos como Valeria Vásquez, quien reside en México, que entienden que el actual tiempo es peor en rigor y dureza que la época vivida hace décadas por Anastasio Zomoza. El periodismo tiene la palabra y hace lo suyo para retomar la mencionada calidad institucional en Nicaragua: no se puede cercenar la libertad de expresión, que ha de estar siempre del lado de la verdad y del pobre.
Hay que rezar para que la libertad de conciencia que protege la Constitución de Nicaragua sea una realidad y no una simple declaración que sabe a fraude. ¿Comprenderá América latina que solo la verdad hace libres a los pueblos y personas? (Cfr. Jn 8, 32).
Por el Pbro. Dr. José Juan García
Vicerrector de la Universidad Católica de Cuyo
