
Continuando con la nota que fuera publicada oportunamente con el título de "Barrio modelo posterremoto”, referida a la Villa América, quiero completar lo que se refiere a los recuerdos y vivencias de la época en que tuve el privilegio de compartir con amigos y vecinos. Este barrio nació con el nombre de "María Eva Duarte de Perón”. Fue inaugurado en enero de 1951. Luego, a partir de 1955, pasó a llamarse "Villa América”.
La Villa América desde su construcción fue una pequeña ciudad autónoma, lo que permitió que al igual que la mayoría de los vecinos, pudiéramos concurrir a la Escuela 25 de Mayo, ubicada en el barrio. Escuela nueva que contaba un salón para teatro, en el cual se proyectaban películas con precios accesibles. Mientras que en turno vespertino funcionaba la Escuela Alberdi. Contando con la ventaja que ofrecían las calles asfaltadas de poco tránsito, pudimos gozar de las primeras competencias de karting en circuitos demarcados dentro del perímetro barrial. En estos circuitos dotados de seguridad, disfrutamos de competencias de ciclismo y motociclismo en las cuales participaban figuras como Chancay y Cerdera, respectivamente.
Una actividad de tanta participación como lo es el Vóley, tuvo en sus inicios la participación de nuestro vecinos en dos instituciones: primero el Club Ateneo y luego el Club Eva Perón. Ambos tenían su ubicación en el barrio, disputándose tanto el vóley Femenino como Masculino, en canchas inicialmente de piso de polvo de ladrillo. Las familias iban con sus propias sillas para mayor comodidad. Al disponer de espacios entre las divisiones de las manzanas que originalmente se destinaban a espacios verdes, teníamos nuestras propias "canchitas” para disputar los que llamábamos "partidos de desafíos”, en los cuales participaban vecinos y en ocasiones de otros barrios. Quiero destacar que gracias a la iniciativa de un amigo, Walter Osvaldo Quiroga, nuestro querido Bebe, pudimos conformar el Club Santo Domingo, que recibió este nombre porque su sede estaba en la calle del mismo nombre. Pudo contar con camisetas que nos regalaron y podíamos competir con otros equipos. Como una forma de obtener fondos para ayudarnos a la compra de zapatillas, pudimos hacerlo con lo que obteníamos de la publicación de un periódico, "El Alta Voz” semanal y gratuito. Allí publicamos artículos referidos a nuestro barrio, sus necesidades y también la información de partidos de fútbol y hasta la editorial, que escribía Bebe Quiroga. La forma de solventar su entrega gratuita era la venta de avisos insertados en las página. Los avisos que publicábamos los obteníamos de los puestos de la Feria Municipal. Otros entretenimientos con lo que podíamos disfrutar era concurrir a cines cercanos al barrio.
Los amigos y vecinos que participamos de las reuniones de los últimos viernes de cada mes, seguramente habrán querido que mencionara sus nombres.Pero no he querido omitir alguno, pues todos son parte ahora de estos recuerdos que referidos a nuestros felices días de nuestra infancia y aún adolescencia en la Villa América.
Por Juan Siri Bilbao DNI 7.939.643
