Pese a la crisis financiera mundial, Estados Unidos y Canadá siguen dando excelentes noticias a las bodegas argentinas. En un año signado por la recesión y la caída del comercio internacional, nuestra vitivinicultura amplió su presencia externa: hasta junio, las exportaciones de vino en botella crecieron en el mundo 14,4% en dólares, frente al primer semestre de 2008, según la consultora Caucasia Wine Thinking.
Ese desempeño fue posible, sobre todo, gracias a los principales destinos argentinos, EEUU y Canadá, que aportaron 58% y 20%, respectivamente, del aumento total. En el primer caso crecieron nada menos que 38,5% en divisas, en tanto en Canadá treparon 40% en dinero.
Para Wines of Argentina, la entidad que promociona los vinos en el exterior, varios factores explican ese crecimiento. El principal es la buena aceptación del malbec, que hoy se conoce más y es acorde con el paladar de los consumidores norteamericanos. Además, las bodegas se posicionaron estratégicamente en el segmento de 10 a 20 dólares la botella, logrando una buena relación entre calidad y precio. Otros factores fueron los mayores puntajes obtenidos por etiquetas argentinas en revistas especializadas, como Wine Advocate, de Robert Parker, o Wine Spectator y la obtención de medallas internacionales de gran prestigio.
Este salto cualitativo en calidad ha beneficiado notablemente a la industria, pero, además, hizo frente a la superproducción mundial de vinos con el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), para potenciar sus posibilidades ante las nuevas exigencias de los consumidores.
