En ninguna época como ahora, se había extendido tanto el tema de las relaciones humanas tal como está pasando, y esto es en gran medida por la difusión de la información con la que se cuenta hoy mismo. El hombre actual es un ser social y puede satisfacer sus necesidades y se relaciona con otros seres humanos teniendo la oportunidad a la vez de integrar sus necesidades con ellos. Esa capacidad que tenemos de desenvolvernos y darnos a conocer con otros individuos dentro de una sociedad se llaman Relaciones Humanas, y debe ser desarrollada de manera que facilite nuestra convivencia con las personas que forman nuestro entorno familiar, laboral y con nuestros semejantes tomando en cuenta que en el nivel en que sea buena o mala la inter-relación que tengamos con otras personas se nos hace fácil o difícil vivir en armonía. Las buenas relaciones humanas se logran a través de una buena comunicación y también dependen de la madurez humana que poseamos.
Otro factor imprescindible para nuestras relaciones es la personalidad ya que ésta por su dinamismo, transfiere a nuestro entorno todas sus particularidades logrando que los demás nos perciban como individuos y personas.
Por otra parte, las relaciones humanas son un conjunto de reglas y normas para el buen desenvolvimiento del ser humano en la sociedad. El estudio de cómo los individuos pueden reunirse eficazmente en grupos con el propósito de satisfacer los objetivos de organización y las necesidades personales, va a constituir uno de los capítulos especiales de ésta disciplina, rama de la Psicología.
Por encima de las diferencias ideológicas o políticas, las sociedades deben organizarse y formar comunidades. En nuestra cultura occidental y desde la antigüedad, por ejemplo la polis griega establecieron un nuevo marco de relaciones entre los individuos y el Estado basado en la ley y cuyo objetivo era sustraer las relaciones humanas a la violencia y la arbitrariedad. Para los griegos un estado libre es aquel en el que la soberanía la tiene la ley y no el gobernante. Esta fórmula se convertiría con el paso del tiempo en el fundamento de todos los sistemas políticos de Occidente.
El ideal de vida de los griegos en la polis se correspondía con el sometimiento de los ciudadanos al imperio de la ley; como afirmaba Píndaro la ley reina sobre todos los seres, lo mismo sobre los mortales que sobre los inmortales.
Este respeto reverencial por la ley estaba basado en la promulgación de buenas leyes, eunomía, inspiradas en la sabiduría y que buscaban conseguir la concordia, homonía y la justicia, diké. La importancia que se da a la ley y la necesidad de su cumplimiento exigía que los ciudadanos tuvieran conocimiento de las mismas. Para facilitarlo, las leyes nuevas se escribían en una estela que se colocaba en algún lugar público para ser accesibles a la población.
Hoy ese modelo ejemplar debería ser imitado pues no está lejos de la realidad que nos circunda. Al mismo tiempo este modelo es ordenador de las conductas humanas, pues, si nos basáramos en cuestiones subjetivas chocaría nuestra razón con la misma realidad.
No obstante ello presentamos un esquema alentador de ascenso en las Relaciones Humanas: 1-Superación de sí mismo. 2-Consideración de los otros. 3-Referencia propia por los demás. De estos tres tipos de ascensos, nacen los objetivos primordiales de las relaciones humanas:
a) Mediante su propio conocimiento y el de los demás, procurar mejorar la convivencia con ellos. b) Promover la eficacia y facilitar la comunicación interpersonal. c) Buscar armonía individual y social, eliminando las causas de las fricciones. d) Hacer de la relación con los demás un motivo de expansión del ego y de esta forma contribuir al crecimiento personal. e) Buscar en todo momento el bienestar individual y proyectarlo al nivel del bien común. f) Aceptar las limitaciones humanas como algo natural y saber que están influidas por las diferencias individuales y culturales de cada pueblo.
