"Importante empresa necesita…..” ¿ Esperanza para muchos ? Sí, pero no para los excluidos por las menciones aclaratorias: "Edad: 19 a 25 años con experiencia ( sic…? )”, "No mayor de 35 años”, "Edad máxima, 30 años”. Se ha convenido arbitrariamente en fijar su límite a esta edad; dificultades y reparos se van haciendo cada vez mayores y más frecuentes. Para un empleo, en teoría se requiere idoneidad, un título y/o determinados requisitos, pero en la práctica, además hay que ser joven. ¿Por qué se supone que tras los 60 años no se puede ser profesor y, en cambio, sí ser ministro, jefe de sección o Presidente de una nación? Hay un profundo contrasentido entre la edad de nuestros hombres de ciencia, la literatura, la industria o los destacados en cualquier actividad (En el apogeo de su productividad) que no se fundamenta en la fuerza, la destreza o las exigencias de la mayoría de los avisos que ofrecen puestos. La juventud y el aspecto físico pareciera que se cotizan más que la experiencia. Creo que el origen reside en defectos de la estructura social respecto del sentido del trabajo. El hombre necesita sentirse realizado y útil a los demás. Si se lo deshumaniza y codifica como objeto de producción y rendimiento, la edad puede ser un motivo, lo admito (naturalmente dentro de los límites razonables) pero cuando no tiene la oportunidad de utilizar la experiencia, esta formalidad se desvirtúa. Si ese requisito de juventud es tan frecuente que es raro encontrar pedidos capaces de valorar lo aprendido a lo largo de los años, si no aparece ninguna solución, esto es grave: es un mal que mata aunque se siga viviendo. No se puede pasar por alto la condición humana.

Prohibir trabajar a la gente madura la está dañando, también a su familia y, en definitiva, a la comunidad. Además ¿Cómo vivirá feliz y seguro hasta su jubilación? Nada envejece tanto a un individuo en plenitud como sentirse marginado. No es exagerado decir que estamos enfermando a muchas personas. ¿De qué sirve poder vivir más si es para sobrevivir? Mezquino destino para gran cantidad de personas capaces, pero prematuramente eliminados. Esta nota pretende inquietar sobre un problema que avejenta antes de tiempo a personas aptas y dispuestas a hacer coincidir su destino: el empeño personal y el progreso del país en el que han nacido y han venido a dar sus esfuerzos. El derecho a trabajar ¿Se acaba antes de haber andado la mitad de la existencia?