Acaba de ser sancionada la Ley de creación de la sociedad estatal Ferrocarriles Argentinos, en base al objetivo de favorecer el desarrollo nacional.

Antes de comentar esta nueva norma es preciso es necesario remontarnos varios años hacia el pasado. En rigor, debemos ir hasta la creación del Estado Argentino en el siglo XIX: En 1852, Juan Bautista Alberdi elaboró un texto que resultó determinante para configuración constitucional país: las "Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”. Allí Alberdi no se detenía puramente en cuestiones jurídicas. Al contrario, este célebre pensador sostenía que era imposible una construcción institucional sin progreso material. Por ello, consideraba que la construcción del país dependía de la unidad política entre provincias y Nación y también de la integración de todo el territorio. Así, concluía que los ferrocarriles, o "caminos de fierro” como les decía, eran tan importantes como las leyes para el crecimiento nacional. De hecho, tan relevantes eran las políticas ferroviarias para Alberdi que las incluyó en su modelo de Constitución, luego adoptada en 1853 y conocida como la "cláusula del progreso”.

Desde esa plataforma jurídica y filosófica prosperó la red ferroviaria por un tiempo, pese a que implicó negocios no muy claros con inversores extranjeros. La situación fue empeorando hasta la estatización implementada por el Presidente Perón, hacia mediados del siglo XX. Luego, lamentablemente volvió a involucionar con la Reforma del Estado operada en la década del "90 que puso en manos privadas todos los ferrocarriles. Sin embargo, esas manos privadas nada hicieron por su desarrollo.

En 2004 se dio el primer paso hacia la recuperación de los ferrocarriles con la rescisión del ramal San Martín. Pocos años después se rescindió el General Roca. No obstante, la reestructuración de la prestación resultó muy compleja. En primer lugar, se creó un consorcio de prestadores privados para la continuación del servicio. En segundo lugar, tras la rescisión de los ramales Sarmiento, Belgrano Sur y Mitre, se pasó a un modelo estatal ferroviario apoyado en Ley 26.352, la cual creó la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) y la Sociedad Ferroviaria del Estado (SOFSE). El Estado Nacional asumió entonces la gestión ferroviaria a través de aquellas dos sociedades estatales.

La nueva ley establece como objetivo prioritario la reactivación, renovación y mejoramiento de los ferrocarriles de pasajeros y de cargas. Es decir que la Ley de Ferrocarriles Argentinos viene a potenciar lo hecho.

Los ferrocarriles se pensaron como forma de construir y progresar. Hoy hay que recuperarlos para seguir creciendo.

(*) Diputado Nacional – Frente para la Victoria San Juan.