A casi un año del lanzamiento del plan de cooperativas Argentina Trabaja, las organizaciones piqueteras kirchneristas ultiman detalles con los ministerios de Salud y de Desarrollo Social para empezar a cobrar una cuota mensual a los beneficiarios del programa. Se trata de unas 150.000 personas, casi todas de la provincia de Buenos Aires, que podrían duplicarse el año próximo si el plan se extiende al resto del país.

La agrupación que ya avanzó en esta dirección es el Frente Transversal, la organización piquetera del ex diputado oficialista Edgardo Depetri, que planea establecer una mutual, un sindicato y una obra social para los cooperativistas. Otra meta propuesta tiene implicancias tanto asistenciales como económicas: una obra social netamente piquetera, financiada por los descuentos de haberes de los sueldos de las cooperativas, que rondan los 1500 pesos brutos por trabajador y que paga el Estado, a través de Desarrollo Social, la cartera que conduce Alicia Kirchner. Hoy, a los beneficiarios del Argentina Trabaja se les descuentan 44 pesos mensuales en concepto de monotributo social. En total, son más de 6 millones de pesos por mes.

En política social se han dado pasos importantes en nuestro país. En primer lugar, la moratoria previsional que permitió a muchos trabajadores informales acceder a un beneficio previsional mínimo y la asignación por hijo que expandió notablemente la cobertura de los chicos de los trabajadores del sector informal. Pero esta tarea debe ser completada. Aún 500.000 personas mayores no accedieron a la jubilación básica y no menos de dos millones de niños no logran todavía la asignación familiar.

El desafío mayor está en los programas de ingresos dirigidos a los desocupados, ya que en este campo no existe avance alguno. Los programas existentes que llegan sólo a un pequeño porcentaje de desocupados, son asignados con criterios discrecionales de control social: se orientan a actividades de escasa relevancia económica y no hay seguimiento ni control sistemático sobre su desarrollo y resultados. A esto se suma ahora la variante de que, por primera vez y en contra de tradiciones de siglos, aparecen cooperativas o mutuales armadas desde el oficialismo.

Es algo que rompe la tradición del cooperativismo, que se define por la libre decisión de sus afiliados de asociarse para realizar una actividad en conjunto. Esto en cambio está hecho desde el poder: no es cooperativismo ni mutualismo, sino un instrumento demagógico para captar voluntades a merced de la pobreza.