Las violentas manifestaciones de las organizaciones de izquierda, el lunes último, frente a la embajada del Reino Unido, mostraron la peor imagen que podía exhibir la Argentina ante el mundo, en su estrategia negociadora para que se cumplan los dictados de las Naciones Unidas sobre la soberanía de nuestros territorios ocupados por Inglaterra.

Los graves incidentes frente a la sede diplomática de Gran Bretaña, en el barrio porteño de La Recoleta, fueron protagonizados por los radicalizados movimientos encabezados por Quebracho, el Partido Obrero, el Frente Amplio Progresista, la CTA y de la Corriente Clasista y Combativa, (CCC) entre otras organizaciones que utilizan la violencia como forma de expresión. En este caso prendieron fuego a banderas del Reino Unido, repudiaron la presencia de empresas británicas con sede en el país y lanzaron discursos insultantes contra el gobierno de David Cameron, dando lugar a un fuerte dispositivo de seguridad, vallando el lugar. Hubo enfrentamientos con la policía, con saldo de varios heridos en las fuerzas de seguridad y daños.

La reacción del Ministerio de Asuntos Exteriores británico fue inmediata, condenando los disturbios, y un pedido a la Argentina para que cumpla con sus obligaciones internacionales sobre la protección de los edificios diplomáticos. "’Esperamos que el Gobierno argentino siga cumpliendo con estas obligaciones en virtud de la convención y aplique la ley contra cualquier manifestante que participe en actos criminales”, señaló la protesta de Londres. También en nuestro país hubo palabras de condena por este repudiable método de intolerancia que contrasta con el giro de la política argentina en su demanda a Londres, según las palabras de la Presidenta de la Nación en el recuerdo del 30 aniversario del inicio de la guerra.

Nuestro país debe sustentar la estrategia del entendimiento con el Reino Unido, para ir avanzando el busca de la recuperación de la soberanía de los territorios usurpados, de manera de acercar las partes con programas de integración con los isleños, para que confíen en la Argentina. La cercanía continental tendió nexos positivos en su momento, que cayeron con el enfrentamiento armado, y es necesario recuperarlos para darle seguridad a los pobladores, mucho más si hubiese una situación de emergencia, por ejemplo en salud, porque no es igual estar cerca de Argentina que esperar asistencia desde 14.000 kilómetros de distancia. Para que los kelpers crean en esto, debemos mostrar gestos de humanidad, lejos de la hostilidad de la izquierda intempestiva.