Tras la realización de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, donde los prelados de todo el mundo reunidos alrededor del Papa Francisco deliberaron sobre el anuncio del Evangelio de la familia y la urgencia de la nueva evangelización, ha sido publicada la "Relatio Synodi” que será el "Lineamenta” de la próxima Asamblea Sinodal, a concretarse en octubre de este año.

Quiero ahora destacar un párrafo de lo publicado en el número 58 de dicho documento bajo el título "La transmisión de la vida y el desafío de la disminución de la natalidad”:

"Es preciso redescubrir el mensaje de la Encíclica Humanae Vitae de Pablo VI, que hace hincapié en la necesidad de respetar la dignidad de la persona en la valoración moral de los métodos de regulación de la natalidad”. Resulta simbólico que el papa Francisco haya decidido declarar beato a Pablo VI en la misma ceremonia de clausura de ese encuentro episcopal, señalando así la vigencia y actualidad de la Carta Encíclica que trata sobre la transmisión de la vida humana.

Como se profetizó de Nuestro Señor Jesucristo, la Humanae vitae ha sido "señal de contradicción” (Lc 2, 34) por la hostilidad y persecución por parte de algunos moralistas católicos. Por el contrario, gran defensor y difusor de sus enseñanzas fue el Papa Juan Pablo II. Ya como obispo de Cracovia, el joven profesor de Ética en la Universidad de Lublin Karol Wojtyla, publicó en 1960 un libro titulado "Amor y responsabilidad”. Se trata de un estudio de moral sexual donde el autor, entre otros temas, trata sobre la continencia periódica, la anticoncepción y los métodos naturales de regulación de la fertilidad. Luego de su elección como Sumo Pontífice en 1978, Juan Pablo II ha publicado varios documentos sobre la doctrina católica respecto a la sexualidad conyugal. Dignas de estudio y reflexión son sus Catequesis sobre "El amor humano en el plan divino”, dadas los miércoles de 1979 a 1984. Esta catequesis forman un cuerpo doctrinal muy notable, donde se expone, entre otras cosas, la belleza y la santidad del matrimonio a la luz de la Humanae vitae.

En 1981 Juan Pablo II publica la Exhortación Apostólica "Familiaris consortio” (La familia en los tiempos modernos) luego del Sínodo de los Obispos sobre la familia de 1980. En este fabuloso documento, el Papa trata sobre la transmisión de la vida y la doctrina siempre nueva en la Iglesia de la encíclica Humane vitae. Posteriormente, tanto en la "Carta a las familias” (1994) como en la Carta Encíclica "Evangelium vitae” (1995) sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana, Juan Pablo II complementa y actualiza magistralmente los documentos antedichos, asentando definitivamente las "enseñanzas que el Espíritu Santo da a su Iglesia”. Por otro lado, es imposible numerar aquí la cantidad de Discursos en los cuales el Papa se refirió durante todo su pontificado a los aspectos antropológicos, éticos y científicos de los métodos naturales propuestos por la Humanae vitae para el ejercicio de la paternidad responsable.

Por último, citemos al nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por Juan Pablo II en 1992, en donde se brinda a los creyentes la doctrina de la Humanae vitae al tratar sobre el sacramento del Matrimonio. ¡Gracias, San Juan Pablo II, por ser profeta de Cristo respecto de la vida, el matrimonio y la familia!

(*) Licenciado en Bioquímica – Docente.