Quien no aprecia y cuida la naturaleza no consigue reconocerse a sí mismo. En estos tiempos la mirada del hombre está dirigida a un sinnúmero e incontables conjuntos de cosas. Su vista le hace contemplar todo aquello que el mismo quiere ver, pero su misma visión le puede negar todo aquello que es incapaz de ver.

La naturaleza desde siempre ha provisto al hombre de todos y cuantos recursos ha necesitado, es más, jamás le ha negado a este la posibilidad de alcanzarlos. Al mismo tiempo le ha marcado un rumbo, el rumbo de sus necesidades y aquel que el mismo ha creado para satisfacer, incluso el que por sus propios méritos ha creado desde una sociedad de consumo hasta el mayor de los avances tecnológicos. Sin embargo ninguno de ellos se asemeja o puede suplir el que la misma naturaleza en su estado puro le ofrece, sólo basta para alcanzarlo un simple aprecio o quizás una visión de respeto y verdadero afecto hacia ella.

Muy pocas veces el hombre puede comprender cuando la misma naturaleza le puede arrebatar todo cuanto ella quiere y por su sólo poder. Sólo la fuerza moral del hombre se puede equiparar al poder mismo de aquella. Por sus notables capacidades el hombre puede transformarla, convertirla e innovarla, incluso reproducirla, pero jamás crearla. Cuando el hombre la destruye y la modifica en su estado original, no puede volver las cosas a su estado inicial, sólo "’reconstruir en el presente su pasado” o quizás, anhelar un futuro.

Si el hombre no respeta la naturaleza no puede reconocer su esencia pues el mensaje de ella que está frente a sí mismo, nunca lo comprenderá. Pasa lo mismo cuando en sus propias experiencias tiene el amor frente así y no lo valora hasta que lo pierde o quizás, nunca encontrará su valor. Por ello es muy importante la educación y formación desde la infancia sobre el valor que tiene la naturaleza y el medio ambiente y todo lo que está a su alrededor, todo ecosistema por más pequeño que sea.

Cuando el hombre prioriza su interés, "superando” las mismas fuerzas de la naturaleza en su alcance, perderá la visión y significado que ella misma tiene. Una demostración de ello es todos y cada uno de los ambientes "naturales” que el hombre ha creado, incluso en el desierto mismo pues en el fondo de la cuestión la tendencia del hombre es siempre volver a lo natural.

Otro ejemplo de ello es que el hombre no ha interpretado la mirada de los seres que lo rodean, no ha sabido mirar los ojos de un animal, no ha captado el mensaje de las aves o no ha comprendido el objetivo de la vida. Otro ejemplo de ello es la contaminación; se preocupa por si un niño arroja un papelito al suelo y no por si tira una pila al agua contaminando 14.000 litros. Lo mismo ocurre con los cursos subterráneos del agua o la contaminación de químicos en el aire de todo tipo de sustancias tóxicas. Unos quieren progresar y otros deben aceptar, las minorías siempre están sobre las mayorías, "es una cuestión de poder y no de deber”. La salud y la naturaleza es una cuestión de todos sin embargo su aprecio y su valor tiene un interés utilitario ¿quizás como las personas? Nada más absurdo y avasallante que la justificación de esos medios y procedimientos para lograr sus objetivos económicos y nada más degradante que imaginar a un operario como un medio simple para lograr un fin sin considerarlo en su valía como persona humana.

Entonces, ¿cuál es el valor de la naturaleza? ¿Debe el hombre replantearse su valor para saber quién es y que pretende? Se pueden evitar miles de enfermedades que ni siquiera todavía el hombre conoce su origen. Pero su ambición es tan desmedida que es proporcional a las propias fuerzas de la misma naturaleza. No sea que ella reaccionando se vuelva contra él o quizás aún más contra la existencia misma.

Para lograr que los adultos sepan valorar la naturaleza el mejor camino es enriquecer sus vivencias, planificar actividades para defender el medio ambiente, facilitarle el contacto con animales y plantas, con el campo, montañas, ríos y llanuras, todo lo que engloba la naturaleza, y darles la posibilidad de observar, preguntar, y expresar sus ideas en cuanto a ella y que dé sentido a su vida.