Si analizamos el concepto de juventud y los diferentes modos de ser joven, es posible encontrar numerosos análisis que establecen vinculaciones con el mundo laboral. El segmento juvenil es uno de los más golpeados por la desocupación y por la informalidad laboral. Es necesario un lazo permanente entre los centros educativos, empezando por la escuela secundaria y, el sector productivo. La historia comienza desde la hora de elegir una carrera por vocación, pero también, asegurarse de que tendrá empleo al finalizar los estudios. Según un reciente informe de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación de la Nación, informó que ninguna región está formando de acuerdo a sus necesidades productivas. El informe destaca que el 92% de los jóvenes prefiere carreras universitarias en vez de terciarias. De la población total, el 40% pertenece al Gran Buenos Aires. El porcentaje restante se distribuye 24% en la Región Centro; 10% en la Bonaerense; 10% en la Región Noroeste; 6% en Nuevo Cuyo y 4% en la Región Sur.

Hay necesidades nacionales como duplicar la cantidad de enfermeros y elevar la graduación de ingenieros. Hay necesidades provinciales como en Santiago del Estero donde se necesitan médicos, o Jujuy con especialistas en turismo y hotelería.

La graduación en las carreras científicas y tecnológicas propias del siglo XXI es muy baja. La totalidad de graduados nos da apenas el 75 cada 100 abogados. Esto refleja que no hay un estudio de mercado en las provincias, por ello, las carreras elegidas no coinciden con las demandas laborales.

El Ministerio de Educación de la Nación quiere crear carreras cortas y afines a los intereses productivos El informe localizó las áreas estratégicas de cada provincia. Definieron distintas áreas de vacancia. El país necesita técnicos profesionales en estas áreas. Por ejemplo, Cuyo (Procesos Productivos, Diseño y Construcción. Producción Agropecuaria y Alimentación, servicios turísticos, Hoteles y Tecnologías de la Información y Comunicación). En Capital Federal se observan técnicos en vez de licenciados y es muy escasa la oferta de pregrado. Más allá de las necesidades de cada región o provincia, hay áreas como ingenierías o enfermería que son transversales a todas. Por ej. egresan 8.000 ingenieros por año, frente a 34.000 graduados en sociales, abogacía y psicología. Algunas ingenierías claves para el desarrollo nacional apenas reúnen un puñado de graduados: metalúrgica 13, petrolera 54, hidráulica 23, minera 23, nuclear 7 aeronáutica 58. En 2016, se recibieron 8.303 ingenieros, la mayoría en agronomía e informática e industrial. Es preciso equipar saberes desde la secundaria u ocuparse de la trayectoria de cada joven, para que no abandone la universidad y apuntar a carreras más ágiles y cortas. Hoy no interesa aprender conocimientos específicos, que se vuelven obsoletos velozmente, sino se trata de "aprender a aprender" en forma continúa.