Entender el turismo como cultura es interpretar el significado que tiene nuestro espacio territorial tal como la naturaleza lo ha diseñado. Por consiguiente, el hombre principal beneficiario de sus maravillas, propias de su fauna, flora y accidentes geográficos ha desarrollado turística y culturalmente formas de aprecio y valoración muy particular. No obstante ello es importante recomendar y sugerir acciones que ordenen y orienten la forma de conducirnos frente al medio ambiente natural y en relación a las personas responsables de promover los valores culturales que por el turismo se nos muestran en toda su magnitud.
Ejercer el control de los servicios para que sean eficientes de tal manera que satisfagan al viajante, turista o interesado es uno de los principales objetivos a tener en cuenta. Por otro lado, excursiones o visitas guiadas deben organizarse prestando atención especial que refleje no sólo el simple interés sino además la dedicación expresa de quienes por aptitud y vocación son los encargados de realizarlas.
En todas las provincias, la instalación de locales que ofrecen servicios turísticos debe contar con registros y control formal de cada una de las actividades que se realizaran. Las mismas deben consignarse en forma expresa por contrato teniendo en cuenta horarios, visitas, estadía e imprevistos y acordando pormenores con cada persona o turista según se requiera. Recordemos que cualquier eventualidad o situación que pueda surgir debe tener la debida e inmediata respuesta tal como fue acreditada.
En cuanto a la dedicación de quienes ofrecen el servicio y que por vocación se constituyen en guías de grupo, las relaciones humanas ocupan el primer lugar pues por quienes están a cargo del beneficiario, que espera todo un año para poder disfrutar de los períodos de vacaciones realmente merecido, deben esmerarse para ofrecer respuesta y sin fallar en absoluto.
Una visión acorde a la cultura implica considerar cada experiencia como lo más genuino y auténtico vivido. En la oportunidad coordinadores turísticos de distintas regiones del país se destacan y con fundamentos claros y ejemplares muestran las bondades naturales y antecedentes históricos propios de nuestro país. Para el caso, Julia Palmeri conocedora de nuestra geomorfología, fauna y flora de las Cataratas del Iguazú se desempeña con gran eficacia al explicar toda referencia sobre el Parque Nacional del mismo lugar en el que aquella maravilla del mundo se encuentra.
Por su parte, Claudia -guía en las Ruinas de San Ignacio- tiene a cargo la historia referida a las misiones jesuíticas de su fundador San Ignacio Loyola. En esta Orden se reconoce la traducción del primer diccionario en lengua guaraní.
Nuestra Constitución Nacional, luego de sostener en su preámbulo que "Dios es fuente de toda razón y justicia” implícitamente ha contenido toda una tradición y cultura del occidente cristiano y por ende los principales antecedentes y hechos históricos que introducen en el culto católico apostólico y romano vigente ya por dos milenios.
A partir del siglo XVII pudo testimoniarse que entre 80 y 90 parejas de aborígenes se constituían en sagrado matrimonio por el sacramento que consagra a creyentes de la fe católica. Es desde entonces y por largas décadas que crecientes familias hoy tienen en sus descendientes y con ejemplo de permanencia en la misma creencia sin sentirse doblegadas o tentadas a caer en sectarismos a adoptar posiciones contrarias a ella terminan por identificarse con lo expresado en cuanto al culto en la misma Constitución Nacional.
Hemos citado a modo de ejemplo dos centros, uno natural y otro histórico de nuestra cultura, pero sin duda alguna todas las regiones de Argentina tienen lo propio que ofrecer; desde Cuyo hasta La Pampa y desde el NOA, hasta la Patagonia y el sector antártico de nuestra soberanía.
Una visión turística no comprometida con nuestra cultura es absolutamente incompleta y por consiguiente un recorrido turístico de puro interés económico es irrelevante. Si la motivación para el esparcimiento no encuentra su justificación en tales acontecimientos turísticos, jamás podrá demostrarse un aprendizaje educativo esencia del mismo turismo.
